27/08/2021
La otitis es la inflamación del epitelio del conducto auditivo que puede presentarse como externa, media o interna, y puede cursar de forma aguda o crónica. Esta patología produce un estrechamiento del conducto auditivo generando un microambiente ideal para la instauración y desarrollo de microorganismos infecciosos. La otitis canina se encuentra asociada mayormente a presencia de infecciones causadas por bacterias y levaduras, que muchas veces no responden a los tratamientos con dr**as antimicrobianas.
La anatomía del oído de los perros representa un factor de riesgo para la presentación de otitis.
¿Por qué ocurre la otitis?
Existen 3 factores:
1) Predisponentes: características anatómicas de la raza (conducto auditivo largo y estrecho, orejas grandes y caídas, con mucho pelo y con escasa ventilación de la zona del oído). La humedad es otro factor clave.
2) Desencadenantes: limpieza inadecuada de oídos, alergias, problemas hormonales e inmunológicos, presencia de ácaros, traumatismos, cuerpos extraños, entre otros.
3) Perpetuantes: infecciones bacterianas producidas por cocos (Staphylococcus sp), bacilos (Pseudomonas sp) y levaduras (Malassezia sp).
SÍNTOMAS
-Picor y rascado frecuente (prurito).
-Sacudidas de cabeza
-Ladeo de la cabeza.
-Inflamación (irritación, enrojecimiento de la zona).
-Dolor.
-Alteraciones en el comportamiento habitual (decaimiento, inapetencia).
-Mal olor y/o secreciones en el conducto auditivo.
COMPLICACIONES
Algunas complicaciones pueden ser: otohematomas (acumulación de sangre en el pabellón auricular) o convertirse en una otitis crónica difícil de erradicar.
TRATAMIENTO
Apenas tu perro manifieste síntomas de otitis, llévalo al Médico Veterinario. Éste realizará un examen clínico y diagnóstico adecuado para su tratamiento. La toma de muestras de secreciones para citología o cultivo bacteriológico es esencial para indicar el tratamiento adecuado o específico, y erradicar la enfermedad. El tratamiento puede incluir la limpieza de oídos con productos antisépticos, aplicación de gotas y tratamiento oral o parenteral con antibióticos, antialérgicos y antiinflamatorios, baños medicados, cambios en la alimentación.