11/06/2026
Muchos daríamos cualquier cosa por tener aunque sea un ratito más con alguno de nuestros perros que ya no están. Ese que rescataste, que adoptaste o que llegó a tu vida de alguna manera y terminó robándose un pedazo de tu corazón. Ese viejito que luchó hasta donde pudo, o aquel que se fue en paz, rodeado de cariño, sabiendo que era amado.
Y después están historias como esta.
Una perra que todavía estaba viva. Que todavía estaba luchando. Que necesitaba ayuda.
Y la dejaron en el vertedero, este lugar que se traga las vidas, de dónde nos cansamos de sacar animales hecho pedazos.
No para que la ayudaran. No para que la atendieran.
La dejaron allí para que muriera sola.
Calculan ( no se le hizo autopsia) que podría estar envenenada o quizás accidentada,no tenía heridas visibles.
Se la vió ingresar a la zona (hoy revisaron las cámaras al encontrarla)y cómo luchó hasta el final sin que nadie estuviera a su lado.
Después de tantos años viendo abandono y maltrato, uno cree que ya nada puede sorprenderlo. Pero la realidad siempre encuentra una forma de demostrarte que la crueldad humana puede ir un paso más allá.
Porque si un animal está enfermo, herido,etc, siempre existe la posibilidad de pedir ayuda. Siempre existe la posibilidad de avisar. Lo que no existe es una justificación para abandonarlo a su suerte mientras se está muriendo.
Hoy sentimos tristeza, impotencia y mucha rabia. No solamente por su muerte, sino por la forma en que murió.
Sola.
Sin una mano que la acariciara.
Sin alguien que intentara ayudarla.
Sin la dignidad que todo ser vivo merece.
Ojalá quien tomó esa decisión pueda comprender algún día el daño que causó. Porque esa perrita tenía una vida que importaba. Y porque ningún animal merece que su último recuerdo del mundo sea el abandono.