27/05/2026
Con la llegada de los primeros fríos, nuestros compañeros más veteranos necesitan un extra de mimos.
¿Has notado que tu perro abuelito está más echado, quieto o come menos últimamente? No te preocupes, pero tampoco lo pases por alto. Es muy común que la humedad y el frío reactiven esos dolores articulares o de huesos.
Al igual que nosotros, a ellos también les cuesta más moverse con el frío. Si notas alguno de estos cambios en su comportamiento, lo mejor es que consultes con tu veterinario de confianza. ¡Un chequeo a tiempo puede marcar la diferencia y asegurarle un invierno mucho más cómodo y feliz!