02/16/2026
Just spay and it will never be a problem!
PIOMETRA: UNA INFECCIÓN QUE PUEDE DESVIVIR A TU PERRA
La piometra no es “mala suerte”, es una consecuencia fisiológica bastante predecible en hembras no esterilizadas. Después de cada celo, la progesterona prepara el útero como si fuera a gestar, aunque no haya embarazo: aumenta secreciones, baja defensas locales y disminuye la contractilidad. Traducción simple: el útero se convierte en un caldo de cultivo perfecto para bacterias, principalmente Escherichia coli. No es algo raro, de hecho es muy común atenderlas en la clínica diaria.
Clínicamente puede presentarse como piometra abierta (con descarga vulvar purulenta) o cerrada, que es la realmente peligrosa porque el pus queda atrapado y el abdomen puede verse normal hasta que la paciente ya está séptica. Letargia, poliuria, polidipsia, vómitos y distensión abdominal son señales de alarma. Y no, no siempre hay fiebre. Muchas veces llegan cuando ya están intoxicadas por endotoxinas.
En laboratorio es común encontrar leucocitosis marcada, posible azotemia y alteraciones sistémicas derivadas de la sepsis. La ecografía confirma el útero distendido con contenido líquido. En fases avanzadas puede haber ruptura uterina y peritonitis séptica. Aquí ya no estamos hablando de “una infección”, sino de una emergencia quirúrgica con riesgo real de muerte.
Y aquí viene lo incómodo: la prevención es sencilla y conocida. La ovariohisterectomía elimina prácticamente el riesgo. Pero mientras se siga pensando que esterilizar es “innecesario” o que “una camada antes es mejor”, la piometra seguirá llegando a consulta… y no como susto leve, sino como cuenta alta y paciente grave.