10/28/2026
LA NOCHE DE BODAS, MI ESPOSO ME CONFESÓ QUE HABÍA PAGADO CINCO MILLONES POR ACOSTARSE CON MI MEJOR AMIGA. NO SABÍA QUE AQUELLA NOCHE YO PERDERÍA A NUESTRO BEBÉ…
La noche de nuestra boda, justo después de acostarse conmigo, Fu Chenzhou se quitó el pr********vo y me mostró una fotografía de mi mejor amiga.
En su cuello brillaba un collar de diamantes.
—Cinco millones de yuanes —dijo, sonriendo—. Eso me costó pasar una noche con ella.
Me quedé paralizada.
—¿Song Qing… y tú?
—Desde hace meses.
Sentí que el mundo se derrumbaba.
Chenzhou dejó el teléfono sobre la cama y me miró con desprecio.
—Antes de casarnos me pediste quinientos mil yuanes más. Te dije que mi empresa había quebrado y que no tenía dinero. Era mentira.
Lo miré sin poder respirar.
—¿Por qué me mentiste?
—Porque quería saber hasta dónde llegaba tu ambición. Y tenía razón. Solo te interesa el dinero.
Me llevé una mano al vientre. Un dolor punzante me atravesó el abdomen.
Él ni siquiera lo notó.
—Gastarme un yuan más en una mujer como tú me da asco.
Se vistió y salió de la habitación.
Un minuto después, mi teléfono vibró.
Era un mensaje del hospital.
«Lamentamos comunicarle que su madre ha fallecido esta noche».
La pantalla se volvió borrosa entre mis lágrimas.
Mi madre había mu**to.
Y mi esposo acababa de confesarme que me había engañado con mi mejor amiga.
Pero aquello no era todo.
Tenía seis semanas de embarazo.
Pensaba darle la noticia durante nuestra noche de bodas.
Chenzhou se había marchado sin saber que acababa de destrozar a su propia familia.
Llegué al hospital todavía vestida de novia.
Mi madre yacía bajo una sábana blanca.
Me arrodillé junto a la camilla y agarré su mano helada.
—Mamá… Ya me casé. ¿No querías verme casada? ¿Por qué no esperaste un poquito más?
Dos días antes, ella misma había elegido mi vestido.
Estaba tan débil que apenas podía mantenerse sentada, pero insistió en acompañarme.
«Quiero verte feliz antes de irme», me había dicho.
Yo le prometí que estaría bien.
Y no pude cumplirlo.
Un mes antes de la boda le habían diagnosticado una enfermedad grave. Vendí nuestro apartamento, trabajé en tres empleos y pedí dinero prestado.
Aun así, faltaban quinientos mil yuanes para el tratamiento.
Por eso le había pedido aquella cantidad a Chenzhou.
No era una exigencia por codicia.
Era dinero para salvarle la vida a mi madre.
Nunca se lo expliqué porque, cuando intenté hablar con él, aseguró que estaba arruinado.
Y yo le creí.
Incluso utilicé mis ahorros para ayudarlo a pagar unas deudas que nunca habían existido.
De pronto, recibí una transferencia.
Quinientos mil yuanes.
Chenzhou me llamó inmediatamente.
—Ahí tienes tu dinero. Aunque, sinceramente, es más de lo que vales.
Contemplé el cuerpo inmóvil de mi madre.
—Ya no lo necesito.
Le devolví la transferencia.
Al otro lado se escuchó una carcajada.
Era Song Qing.
—¡Te lo dije, Chenzhou! ¡Sabía que fingiría tener dignidad y rechazaría el dinero! ¡He ganado nuestra apuesta!
Después añadió, entre risas:
—Esta noche quiero que me lleves al yate.
Escuché un beso.
Luego otro.
Colgué.
Una nueva punzada me dobló por la mitad.
Sentí algo cálido deslizándose entre mis piernas.
Sangre.
Intenté pedir ayuda, pero la voz no me salió.
Caí al suelo junto a la camilla de mi madre.
Cuando desperté, estaba en un quirófano.
El médico me explicó que había sufrido un ab**to espontáneo acompañado de una hemorragia grave.
—Lo sentimos. No hemos podido salvar el embarazo.
Miré el techo durante varios segundos.
Después cerré los ojos.
Aquella noche perdí a mi madre, a mi esposo, a mi mejor amiga y al bebé que nunca llegaría a conocer.
A la mañana siguiente, recogí las cenizas de mi madre.
No tenía dinero suficiente para alquilar una habitación. Así que regresé a la casa que compartía con Chenzhou.
En el taxi, el conductor comenzó a hablar animadamente.
—Anoche llevé a un empresario muy famoso. ¡Fu Chenzhou! Me dio mil yuanes de propina. Iba con una chica preciosa. No dejaron de besarse en todo el trayecto.
Apreté la urna funeraria contra mi pecho.
El conductor me observó por el retrovisor.
—Señorita, ¿se encuentra bien? Está muy pálida.
—Solo estoy cansada.
Al llegar, descubrí que la puerta de nuestra casa estaba abierta.
Dentro se escuchaban risas.
Song Qing estaba sentada en el sofá, todavía con el collar de diamantes.
Llevaba puesta mi bata de seda.
La que mi madre me había regalado para la boda.
Cuando vio la urna entre mis brazos, frunció el ceño.
—¿Qué es eso? No me digas que has traído las cenizas de tu madre.
Chenzhou apareció detrás de ella.
—Shiwei, ¿qué haces aquí? Pensé que habrías entendido que nuestro matrimonio se terminó.
No respondí.
Solo quería recoger mis cosas e irme.
Pero Song Qing se acercó, sonriendo.
—Por cierto, ¿tu madre consiguió operarse al final?
Me quedé inmóvil.
Nunca le había contado lo de la operación.
Nunca le había dicho que faltaban quinientos mil yuanes.
—¿Cómo sabes lo de mi madre?
Su sonrisa desapareció.
Chenzhou nos miró alternativamente.
—¿Qué operación?
Song Qing dio un paso atrás.
Y entonces recordé algo.
Tres semanas antes, el hospital me había asegurado que un donante anónimo cubriría el dinero que faltaba.
Sin embargo, dos días después, aquella ayuda fue retirada.
En ese momento mi teléfono vibró.
Era un mensaje de un número desconocido.
«Señora Shen, soy la enfermera que cuidó de su madre. Antes de morir, ella me pidió que le entregara algo. Hay algo que debe saber sobre los quinientos mil yuanes».
Debajo había un archivo de audio.
Lo abrí.
Y escuché la voz de Song Qing.
—No le entreguen ese dinero a Shen Shiwei. Su madre puede morirse esperando. Fu Chenzhou no debe enterarse de nada.
Levanté lentamente la cabeza.
Mi mejor amiga estaba frente a mí.
Y acababa de descubrir que tal vez no solo me había robado a mi esposo.
También había intervenido para impedir que salvaran a mi madre.
❤️ ¡Gracias por acompañarnos y dedicar unos minutos a esta historia! 🙏📖 Este es solo el comienzo. La segunda parte y el desenlace ya están disponibles en los comentarios. 👇 Si no aparecen de inmediato, pulsa “Ver todos los comentarios” y búscalos para descubrir cómo termina esta emocionante historia. 💬✨