25/10/2026
RESCATAR NO ES RECOGER A UN PERRO DE LA CALLE Y DAR POR TERMINADA LA HISTORIA. RESCATAR ES HACERTE RESPONSABLE DE TODO LO QUE VIENE DESPUÉS.
Hay algo que muchas personas no entienden, y es hora de decirlo con claridad.
Mantener un albergue con más de 150 perritos rescatados de las calles no es una tarea sencilla.
Es una responsabilidad inmensa que pesa sobre nuestros hombros todos los días.
Es levantarte sabiendo que hay más de 150 vidas que dependen de ti para comer, recibir atención, estar protegidas y tener una oportunidad de vivir con dignidad.
Porque recogerlos es apenas el comienzo.
Después vienen el alimento de cada día, los medicamentos, las enfermedades, los tratamientos, las emergencias, los animales que envejecen, los que necesitan cuidados especiales y aquellos que llegan con sus cuerpitos y sus corazones destrozados por la indiferencia humana.
Y mientras la sociedad continúa abandonando, nosotros seguimos haciéndonos cargo de las consecuencias de ese abandono.
Nosotros asumimos la responsabilidad que otros no quisieron asumir. Nosotros cargamos con el sufrimiento que otros provocaron.
Nosotros intentamos reparar, con nuestras propias manos, una parte del daño que la irresponsabilidad humana deja a su paso.
¿Y saben qué es lo más duro? Que todo esto no termina al cerrar una puerta, porque en un albergue nunca se deja de ser responsable.
Hay que alimentar, limpiar, medicar, vigilar, resolver problemas y encontrar recursos para que mañana también puedan comer.
Es un trabajo de todos los días, sin sueldo, sin horarios y sin garantías. Entregamos nuestro tiempo, nuestra fuerza, nuestra tranquilidad y nuestra propia vida a quienes no tienen a nadie más.
Pero hay algo que necesitamos que entiendan: AMARLOS NO SIGNIFICA TENER LOS RECURSOS ILIMITADOS PARA SOSTENERLOS.
La voluntad no compra s**os de comida.
El amor no paga las medicinas.
La vocación no cubre las cuentas.
Y las ganas de salvarlos, por inmensas que sean, no hacen aparecer el dinero que necesitamos para mantener a más de 150 vidas.
Patas Refugio no puede sostenerse únicamente con mis manos.
Por más que me esfuerce, por más que me sacrifique, por más que entregue mi vida a esta causa, hay un límite humano y económico que no puedo ignorar.
Por eso pedimos ayuda.
No porque nos falten ganas de luchar, sino porque la magnitud de esta responsabilidad supera lo que una sola persona puede afrontar.
Y no, pedir apoyo no debería ser motivo de críticas. Debería hacernos reflexionar sobre una realidad dolorosa: mientras muchos abandonan, quienes rescatamos tenemos que buscar cómo alimentar, curar y proteger a los animales que quedaron a nuestra suerte.
NO RESCATAMOS PARA QUE OTROS NOS APLAUDAN. RESCATAMOS PORQUE SUS VIDAS IMPORTAN. PERO TAMBIÉN NECESITAMOS QUE LA SOCIEDAD SE INVOLUCRE.
No les pedimos que carguen con todo. Les pedimos que nos ayuden a cargar un poquito de esta responsabilidad. Un aporte, una donación de alimento, compartir una publicación, conseguir un padrino o acercarnos a alguien que pueda colaborar. Cada gesto puede marcar una diferencia.
No todos pueden donar grandes cantidades. Lo entendemos. Pero cuando muchas personas aportan lo que pueden, una carga que parece imposible comienza a hacerse más ligera.
A quienes alguna vez se preguntaron por qué pedimos ayuda, los invitamos a mirar más allá de una publicación. Detrás de ella hay más de 150 vidas que no pueden resolver su propia necesidad.
Hay un trabajo inmenso que no se ve y una lucha que comienza de nuevo cada mañana.
Yo elegí dedicar mi vida a ellos, pero no puedo hacerlo todo sola.
Necesito manos que se sumen, corazones que comprendan y personas que entiendan que el rescate animal no puede descansar únicamente sobre los hombros de unos pocos.
MIENTRAS ELLOS NO TENGAN VOZ, NOSOTROS NO DEJAREMOS DE SER LA SUYA. PERO PARA SEGUIR HABLANDO POR ELLOS, TAMBIÉN NECESITAMOS QUE USTEDES NOS AYUDEN A SOSTENER SUS VIDAS.
Porque salvarlos es el primer paso.
Darles una vida digna, todos los días que les queden, es el compromiso que asumimos después.
🐾 Patas Refugio: no podemos cambiar solos toda la realidad del abandono, pero juntos podemos evitar que tantos pequeños vuelvan a quedar desamparados.
Si no puedes ayudar económicamente, comparte.
Haz que este mensaje llegue a más personas. Porque detrás de cada rescate hay una vida que merece una oportunidad, y detrás de cada albergue hay seres humanos que también necesitan apoyo para no quebrarse en el intento.
"PATAS REFUGIO"
GIOVANNA PUQUIO.
PACHACUTEC VENTANILLA
CALLAO PERÚ 🇵🇪