20/09/2019
¿CÓMO FUNCIONA EL ESTRÉS EN LOS PERROS?: TEORÍA DE LA PISCINA
A veces, los educadores caninos tendemos a complicar demasiado las cosas. Otras, algunos, como mi amigo y colega de profesión Alejandro Daza, encuentran la manera de simplificar procesos muy complejos para que cualquiera pueda entenderlos. Este es el caso de la teoría de la piscina, que pretende explicar de manera sencilla cómo funciona el estrés en los perros y cómo podemos ayudarles a gestionarlo mejor:
En esta metáfora, el estrés sería el agua de la piscina.
Los eventos estresantes para el perro aparecerían en forma de mangueras, que añadirían más agua al total acumulado. Algunas expulsarían más agua que otras, pero todas contribuirían a llenar la piscina.
Ejemplos de mangueras: Encuentros con perros en perros con problemas de agresión a otros perros, sustos en perros con miedo, conflictos en casa…
Las actividades relajantes podrían describirse como desagües, que ayudarían a dejar escapar parte del agua y así reducirían el nivel de la piscina. En este caso, también habría desagües más efectivos que otros.
Ejemplos de desagües: Trabajos de olfato adecuados, masajes en perros que los disfruten, paseos relajantes...
El agua acumulada sería equivalente al estrés residual, una especie de balance entre el agua que entra a través de las mangueras y la que sale a través de los desagües.
Lo más importante en el día a día es evitar que la piscina se desborde, ya que eso podría suponer una pérdida de control por parte del perro (con efectos muy negativos para él a nivel físico y emocional). Cuanto más vacía tengamos la piscina de nuestro perro, más fácil será para él controlar sus emociones. Para ello, tenemos 3 posibles vías de trabajo:
-Reducir el número o el grosor de las mangueras: Eliminar mangueras parece una medida muy obvia y positiva, pero debería aplicarse con cuidado y de forma temporal. Evitando los problemas eternamente no vamos a solucionarlos, y si eliminamos todas las fuentes de estrés del perro podemos incluso empeorar su gestión del mismo a largo plazo.
Es bastante mejor opción conseguir que esas mangueras aporten menos agua ayudando a nuestro perro a que esas situaciones dejen de ser (de manera progresiva) una fuente de estrés para él.
Por ejemplo, si ladra mucho al escuchar el timbre podríamos desconectarlo o trabajar con ese sonido para que cada vez le ponga menos nervioso.
-Aumentar el número de desagües: En este caso, todo lo que podamos aportar ayudará al perro. Un exceso de actividades relajantes no va a hacerle ningún mal, aunque podría aburrirse si no las diversificamos.
Únicamente debemos tener cuidado a la hora de evaluar si esas actividades le están relajando realmente. Un trabajo de olfato mal planificado puede ser tremendamente estresante, al igual que un masaje en un perro que no lleve bien la manipulación o no tenga un vínculo lo suficientemente fuerte con su guía.
-Aumentar el tamaño de la piscina: El tamaño de la piscina representa la gestión del estrés y varía mucho dependiendo del individuo. La mayoría dispone de una piscina de tamaño estándar, pero también podemos encontrarnos con alguna piscina olímpica y, en los peores casos, hasta con un vasito… La buena noticia es que siempre se puede mejorar si se trabaja con la ayuda de un profesional, de forma que el perro será capaz de soportar cada vez una mayor cantidad de estrés acumulado sin “estallar”.
Volviendo al ejemplo del timbre, si trabajamos para que deje de ponerle nervioso no sólo eliminaremos una manguera, si no que mejorará su gestión emocional en general (aumentaremos el tamaño de su piscina).
¿Y tu perro? ¿Qué tamaño de piscina crees que tiene? ¿Serías capaz de decir cuáles son sus mangueras y desagües más importantes?
Artículo escrito por:
Belén del Estal (Adiestradora profesional, especialista en gestión del comportamiento y Auxiliar Técnico Veterinario).
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