11/12/2025
Lo que comenzó como un tierno atractivo turístico terminó, según testigos, en la consolidación de la primera “familia felina” oficialmente organizada del país. Los gatos del Parque Kennedy habrían tomado control territorial del lugar, imponiendo nuevas “tarifas” a turistas y cobrando cupos de ternura a los vendedores ambulantes de cachanga, picarones y butifarras.
Según vecinos, todo empezó cuando un turista intentó tomarse una foto con un gato sin ofrecerle alimento a cambio. El felino, identificado como “Picaroncito”, habría maullado tres veces, señal que otros 27 gatos interpretaron como una llamada a “negociación”. Desde entonces, acercarse a un gato sin traer comida implica una “contribución voluntaria” de 2 sobres de Churu o la entrega inmediata de una caricia en las orejitas.
“Si no les das Churu, se te paran en la mesa y te miran fijo hasta que cedas”, declaró una vendedora que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias (felinas).
Turistas reportan experiencias mixtas. Algunos aseguran que jamás han sido tan amorosamente extorsionados. Otros confirman que los gatos ya operan en estructuras jerárquicas: los atigrados serían seguridad, las calicó operativos nocturnos, y los blancos relaciones públicas.
La Municipalidad anunció que está evaluando la situación, pero que por ahora todo se mantiene bajo control. “Mientras todo siga dentro del marco de la ternura, seguimos dentro de lo legal”, señaló un vocero.
Los gatos consultados al respecto no brindaron declaraciones. Solo parpadearon muy lentamente, lo cual expertos interpretan como un claro y tierno mensaje de poder.
Seguiremos ampliando.