25/07/2020
¿ME HICE EXPERTO EN FRACASOLOGÍA?
Hoy te digo: no te desanimes por las circunstancias; yo mismo he caído tantas veces y de maneras tan aparatosas que el fracaso se me volvió libertad! Ahora no sufro por orgullo ni por el qué dirán; le temo poco a fracasar; al contrario me anima, me impulsa, me llena de valor.
En el fondo estoy convencido que todo los días y de muchas maneras fracaso un poquito más; y ese reponerme, y ese reinventarme, y ese rebuscarme para seguir adelante me mantienen alerta, me mantienen vivo para encontrar oportunidades donde los demás solo ven piedras.
A punta de golpes comprendí que se aprende más del fracaso que del éxito.
No es fácil, claro está. Yo también pasé cientos de noches llorando mi mala fortuna sin entender que la vida me estaba proponiendo un montón de cambios y otro tanto de mejoras; pero yo no quería escuchar: prefería culpar al mundo y a todos los que en él habitan. El miedo y la autocompasión me mantenían ciego y paralizado.
Entonces comprendí que el secreto era pensar más en los demás, servir, ser útil, aportar más allá de mis propias necesidades.
Decidí dejar de lado “lo que yo quería, lo que yo necesitaba, lo que yo soñaba”, y empecé a invertirlo todo en hacer crecer los sueños de los demás, no los míos; porque al final la gente te compra lo que necesita para ser feliz y para estar bien, y no lo que tú les quieres vender.
Pasó entonces que entre más crecían los demás, más crecía yo en todos los sentidos.
Así que mi felicidad y mi nueva religión se basan en una única y constante pregunta: ¿qué necesitas tú para ser más feliz? y yo procuro darte la solución. Ahí está la respuesta de todo, el verdadero secreto del éxito espiritual y económico.
Un emprendedor es aquel que encuentra caminos donde los demás solo ven piedras y se dedica (a la vista y a la burla de todos), a abrir esos caminos para inspirar a los demás... TULIO Recomienda!