Pingos con Patas

Pingos con Patas El bienestar de tu mascota es nuestra inspiración :)

Cuando esté de vacaciones no diré nada pero habrá señales ...Tomas disfrutando del verano
01/08/2025

Cuando esté de vacaciones no diré nada pero habrá señales ...
Tomas disfrutando del verano

Los gatitos Tuxedo, esos pequeños peluches blancos y negros, son una de las joyas más adorables del mundo felino. Aunque...
31/07/2025

Los gatitos Tuxedo, esos pequeños peluches blancos y negros, son una de las joyas más adorables del mundo felino. Aunque no son una raza en sí, su pelaje bicolor tan característico —como si llevaran un esmoquin puesto— los hace únicos y fácilmente reconocibles. Pero no es solo su aspecto lo que enamora…

Son súper cariñosos, juguetones, inteligentes y muy sociables. Les encanta estar cerca de ti, acurrucarse en tu regazo y seguirte por la casa como si fueran tu sombra. Además, tienen una personalidad muy expresiva y, a menudo, parecen tener un sentido del humor especial: hacen travesuras, se esconden en sitios insólitos y te miran con esos ojitos llenos de picardía y ternura.

Si alguna vez tienes la oportunidad de adoptar a un tuxedo, no lo dudes. Son amor puro, lealtad infinita y compañía inigualable. Los amo, son los mejores.

¿Cómo se llama tu gatito tuxedo?

Parece chiste pero es anécdota!!!
28/07/2025

Parece chiste pero es anécdota!!!

EL ÁRBOL DE LA VIDADicen que existe,en algún rincón del alma del mundo,un árbol sagrado cuyas raíces no se hunden en la ...
23/07/2025

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Dicen que existe,
en algún rincón del alma del mundo,
un árbol sagrado cuyas raíces no se hunden en la tierra,
sino en los actos de amor que aún florecen
en medio de la indiferencia.

Le llaman El Árbol de la Vida.
No da frutos comestibles,
ni sombra para descansar el cuerpo cansado.
No.
Este árbol alimenta el alma,
y su sombra abraza al que ha perdido la fe.

Sus ramas son miles.
Pero si miras bien…
no son ramas,
son colas agitadas,
son patitas temblorosas que un día caminaron entre autos, basura y gritos.
Son los cuerpos de los perritos y gatitos callejeros
que amaron sin pedir,
que esperaron sin rencor,
que dieron sin límite
cuando nadie daba por ellos.

Cada hoja es una historia:
de abandono,
de lucha,
de sobrevivencia…
pero también de esperanza.
Porque algunos, sí… algunos,
fueron rescatados.

Y cuando eso pasa,
el árbol crece.
Cuando un humano baja la mirada para ver a un peludito con ternura,
el árbol florece.
Cuando alguien comparte comida,
agua,
un techo,
una oportunidad…
el árbol vibra.
Y con cada rescate,
una nueva raíz se extiende bajo la superficie de lo eterno.

Dicen que al pie de este árbol
descansan los verdaderos sabios:
los que nunca hablaron con palabras,
pero enseñaron con su mirada.
Los que no juzgaron,
no mintieron,
no traicionaron.
Ellos…
los peludos olvidados.
Ellos…
los que vivieron como ángeles entre el polvo y la basura.
Ellos…
los que nos mostraron que el amor no necesita idioma ni especie.

Tú decides.
Puedes pasar de largo.
O puedes plantar una semilla más en este árbol sagrado.

No con teorías.
No con excusas.
Con un acto. Con tus manos. Con tu corazón.

Porque el Árbol de la Vida no se alimenta de palabras.
Se alimenta de gestos.

Y tú…
¿quieres ser raíz o piedra?

Milva Palacios

Pantuflas una historia más de superación...A mis 4 años de vida ya tengo casa propia, auto, 3 fuentes de ingreso (abuelo...
22/07/2025

Pantuflas una historia más de superación...

A mis 4 años de vida ya tengo casa propia, auto, 3 fuentes de ingreso (abuelos, tío ingeniero y mamá medico), chef personal y unos sirvientes a mi disposición🐈🐕🐕🐕🐕.
La vida es bella!!

Síganme para más consejos de finanzas

🐕🐕🐕🎉🎉🎉🎉🎉¡Hoy celebramos a quienes nos alegran la vida con su compañía incondicional! Ya sea en casa, en la calle o en la...
21/07/2025

🐕🐕🐕🎉🎉🎉🎉🎉

¡Hoy celebramos a quienes nos alegran la vida con su compañía incondicional!

Ya sea en casa, en la calle o en labores de apoyo, los perros nos enseñan lealtad, amor y alegría todos los días.

¡Feliz Día Nacional del Perro! 🐾

“EL GATO QUE SOLO SE ACERCABA A QUIENES ESTABAN TRISTES”En un hospital de Jalisco, había un gato callejero que todos con...
17/07/2025

“EL GATO QUE SOLO SE ACERCABA A QUIENES ESTABAN TRISTES”

En un hospital de Jalisco, había un gato callejero que todos conocían, aunque nunca nadie lo había adoptado oficialmente.

Le decían Manchas.

Vivía en el estacionamiento, dormía bajo las ambulancias y comía lo que le daban las enfermeras de guardia. No era un gato mimoso, ni de esos que buscan caricias todo el día. De hecho, con la mayoría de la gente era esquivo.

Pero tenía una costumbre extraña.

Solo se acercaba a los que lloraban.

Era como si oliera la tristeza.

Se metía al hospital por la puerta trasera y buscaba los pasillos donde la gente estaba sentada con los codos en las rodillas, la cabeza gacha, los ojos mojados.

Se echaba a su lado.

A veces apoyaba la cabeza en los pies de alguien. O se quedaba quieto, simplemente respirando cerca, sin pedir nada a cambio.

Nunca fallaba: cuando alguien estaba mal, Manchas aparecía.

Una enfermera lo empezó a notar.

Primero pensó que era casualidad.
Pero con el tiempo se dio cuenta de que no.

Había noches en que el gato desaparecía por horas.
Siempre en las áreas donde había malas noticias.

Una madre que acababa de recibir un diagnóstico difícil, un abuelo esperando solo en urgencias, un hombre sentado al borde de una cama sin saber qué hacer… y ahí estaba Manchas.
En silencio, acompañando.

Una vez, un paciente le dijo a la enfermera:

—“Es raro. Anoche me quería morir, pero ese gato se me subió al regazo y me quedé dormido. Hoy amanecí con un poquito menos de miedo.”

La historia empezó a correrse por el hospital.

Los médicos le hacían bromas:

—“Manchas es mejor que el psiquiatra. Y cobra menos.”

Pero lo decían con cariño.

No era un gato común.

Era un detector de lágrimas.

Un terapeuta silencioso con cola y bigotes.

Con el tiempo, los pacientes y familiares empezaron a dejarle comida, mantas, juguetes. Pero Manchas solo aceptaba lo que quería: una esquina tibia donde esperar… y personas rotas a quienes acompañar.

Un día, un periodista local hizo un reportaje sobre él.

La nota se hizo viral.

Miles de personas compartieron la historia del gato que no sabía hablar, pero sabía consolar.

Hoy, en la entrada del hospital hay un letrero pequeño:

“Si ves a Manchas cerca de ti, no lo ahuyentes. No está buscando comida. Está buscando darte un ratito de paz.”

Y cada vez que alguien nuevo llega al hospital, preguntan si es verdad eso del gato.

Los enfermeros siempre responden lo mismo:

—“Sí. Aquí curamos con medicina. Pero Manchas… cura con presencia.”

Porque a veces, lo que más necesita un corazón roto no son palabras…
Sino un silencio suave, tibio, y un ronroneo al lado.

Hace 14 años heredamos un gatito de meses. Mis hijos y mi mujer se entusiasmaban con  tenerlo en casa. Yo con más congel...
16/07/2025

Hace 14 años heredamos un gatito de meses. Mis hijos y mi mujer se entusiasmaban con tenerlo en casa. Yo con más congelado sentido práctico me resistía. Nunca me habían gustado demasiado esos bichos. Impredecibles.

Un verano por hacerme el langa con una muchacha que gustaba mucho de ellos había alzado a uno en el puerto de Olivos y el muy mi**da me había clavado las garras a la altura del codo. Cené haciéndome el distraído toda la noche con el brazo inflado como popeye pero a rayas.

Yo soy de los perros, decía, no me jodan a mí con los gatos.

Gato marrón. Alguna vez un pintor me había dicho que si mezclás todos los colores de la paleta da marrón, color c**a me había dicho. No compraba jamás de los jamases ropa marrón, por ejemplo.

El gatito encima era marrón. C**a pura. Chocolate decían mis hijos buscandole la imagen positiva.
Si entra un gato salgo yo, dije un poquito sobreactuado de más. Pero se ve que ya había fayuteado tantas amenazas yo que ni pelota me dieron. O vieron la oportunidad de algún buen trueque.

Me dejaron bautizarlo para ver si me ponían más frufrú. Le pusimos Fausto.

Yo me sentaba a escribir, venía y se me sentaba arriba el hinchapelotas. Yo lo bajaba más o menos delicadamente. Y el pesado volvía. Como yo estaba mucho en casa me tenía de abrigo. ¿Qué soy, una estufa yo acá, carajo…? Resulta que acá se van todos y encima me lo banco yo todo el día al animal. Me di cuenta al final que era más fácil dejarlo hacer lo que quisiera, má sí, querés subirte, subite cabeza de termo. Cada tanto lo acomodaba para que no fastidie. Por lo menos es suavecito sentía.

Todos los días lo mismo. Eso. Y frotarse la cabeza contra mi oreja. Y ronronear. Y eso de tocarte la mano con la patita.

Y uno no es de fierro tampoco.

Cuando unos meses después la familia me escuchó decir en la mesa “mi gatito” hicieron silencio compasivo. Nadie se rió, pero yo no soy ningún tonto, eh.

Escribí todas mis últimas obras con Fausto a cuestas. El tipo entendía la mi**da esta de la dramaturgia. Cuando se sentaba encima de un borrador era claro que me lo estaba curando. Fue el curador de cada borrador impreso. Este sí, este no. Cuando se levantaba aburrido y se iba al balcón yo entendía con claridad que no valía la pena seguir haciendo fuerza y me iba con él. Si yo regaba él seguía con atención de espectador fascinado el recorrido del agua que drenaba la maceta, y yo me colgaba pensando en la importancia de no perder el hilo del conflicto eje.

A veces la cosa no avanzaba; y el tipo se ponía a maullar. Yo sabía: rompía la hoja, hacía seis bollos y jugamos un rato al metegolentra en la puerta de la cocina. A la vuelta siempre se me ocurría algún otro recursito salva escena. Era tan práctico todo en el bicho que me hacía pensar a cada momento en la limpieza de las estructuras, en la belleza de las elipsis, en lo bueno de ir al grano.

Hace un par de meses se enfermó. Los riñones. Estaba viejo y muy flaco. Lo llevábamos a la veterinaria, le pasaban suero y levantaba de nuevo unos días.

Anteanoche llovía fuerte. Pidió salir al jardín, le abrimos, y él que le disparaba al agua como a la peste, él que no se alejaba nunca de los límites del territorio que alguna vez había meado, se fue caminando medio errante bajo la tormenta y se internó en el terreno lindero. Lo salimos a buscar con paraguas y linternas y lo encontramos acurrucado en el quincho de un vecino.

Comprendimos que había llegado la hora. Se iba para terminar la vida alejado, ese atavismo raro y poético de los gatos.

Ayer murió. Hice un pozo tal vez demasiado profundo en el jardín y lo enterramos. Le planté unos helechos serruchos. Yo lagrimeé, mi mujer lloró. Ella dice que como yo lloro poco sufro el doble, y debe tener razón. Pero puedo escribir, que al final es catarsis también. Y despedirme en letras. Cada uno hace lo que puede.

Chau Fausto, Chau coautor.

Hoy salimos a caminar y a la vuelta lo extrañamos al entrar a la casa. Me saqué el ponchito marrón que enrollo sobre el abrigo marrón, que me calzo sobre mi camisa marrón (todos los que me conocen saben de esta manía monocromática que vaya a saber cómo me ha agarrado a mí desde hace varios años, si hasta medias marrones tengo en la fotito, sentado sobre mi sillón marrón).

Agarré la compu para seguir con la obra que me desvela pero no, salió esto.

Despedida del dramaturgo Mauricio Kartún 🇦🇷 (1946) a su gato Fausto en el mes de julio de 2017.

🥰
13/07/2025

🥰

Si la muerte se sentara frente a mí,y me dijera:“Termina de comer… ya es hora de irnos…”La miraría sin bajar la mirada,y...
13/07/2025

Si la muerte se sentara frente a mí,
y me dijera:
“Termina de comer… ya es hora de irnos…”

La miraría sin bajar la mirada,
y con el alma en la garganta le diría:

“Dame un momento más.
No para mí…
para ellos.”

Para llenar sus platos una vez más.
Para asegurarme de que no les falte agua ni cobijo.
Para dejar esa cobijita donde siempre se acurrucan.
Para susurrarles a la Salomé, a guardian, a solo, a angelito, a Ragnar :
“No los abandono…
esta vez, simplemente, ya no puedo quedarme.”

Solo un instante…
para despedirme como se despide quien ama de verdad,
con la frente en alto y el corazón hecho trizas,
pero sin culpa.

Si ya es hora de irme,
quiero hacerlo sabiendo
que no dejé a nadie tirado,
que fui hogar cuando no había techo,
voz cuando nadie los oía,
y manos que sanaron lo que el mundo rompió.

Si te vas a llevar mi cuerpo,
llévatelo.
Pero déjame el alma un poco más…
porque todavía late por ellos.

🫢🫢🫢
12/07/2025

🫢🫢🫢

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Cuetzalan 97 Entre Totutla Y Texolo
Veracruz
91808

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