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11/11/2025
08/10/2025
29/09/2025

ITZCUINTLI: UNA HISTORIA DEL QUINTO SOL

—¿Sabes a quién pertenecen estos huesos sagrados?
—Al Cipactli; mi otra mitad le dio muerte junto al divino Tezcatlipoca.
—Cierto es, aunque no en su totalidad…
—No comprendo, Señor de la Muerte…
—Este pequeño hueso, diminuto en comparación a los demás, alguna vez mantuvo erguido a un dios…
—¿Es la pierna de Tezcatlipoca?

El gobernante del Mictlán asintió con un levísimo cabeceo y luego elevó el referido hueso con su magia divina. Relámpagos púrpuras comenzaron a recorrer sus manos y el suelo, temeroso, crujió a su alrededor.

Xolotl se estremeció también y a punto estuvo de abandonar el lugar. La curiosidad, sin embargo, pudo más que el temor, y aguardó con fingida valentía a que la deidad del cráneo pelado terminara de hacer su magia.

Los misteriosos rayos violáceos abandonaron las manos huesudas del dios y rodearon con violencia el hueso que alguna vez perteneció a Tezcatlipoca.

Pronto la energía fue incontenible; una explosión devastadora se apoderó de la caverna y todo el lugar fue envuelto por una cegadora luz.

Cuando Xolotl fue capaz de abrir los ojos otra vez, se percató de que el tecuhtli del Mictlán estaba frente a él con la mano extendida. En la huesuda palma se alzaba una astilla puntiaguda.

—He visto eso antes…—declaró la deidad sombra.
—Lo sé… tómalo, y haz lo que tengas que hacer…

Tan pronto como la astilla cambió de dueño, el Señor de los Mu***os desapareció. El azorado dios del rostro alargado contempló el obsequio por largo rato sin saber qué decir o hacer.

—¿Qué se supone que haga con esto? ¿Cómo puede una astilla ser tan importante como el maíz?

Decepcionado, Xolotl solo atinó a pincharse el rostro con la diminuta punta de hueso. Su sangre divina pronto cubrió la minúscula astilla.

Para su sorpresa, el objeto antes inerte comenzó a moverse. Extasiado con el hallazgo, el melancólico dios procedió a cubrir el fragmento con polvo.

Ahora la esquirla de hueso era una pelota de arcilla. Pero lo maravilloso no era su nueva forma, sino que seguía en movimiento.

—¿Será posible…?

La masa uniforme reaccionó al sonido de su voz y dio un par de rebotes. Presa de la emoción, Xolotl lo acunó entre sus brazos y acarició su superficie hasta el cansancio. Pronto sus caricias dotaron de nueva forma a la bola, y una incipiente cabeza surgió de pronto.

—El maíz es luz, pero tú serás sombra…

Tras decir estas palabras, el dios del rostro alargado sopló sobre su invención. La pelota de arcilla ahora no solo tenía cabeza, sino también rostro. Uno igual al de su padre y creador.

—Necesitarás piernas…

Y sin aguardar más, Xolotl moldeó cuatro pequeñas patas para sostener su creación.

—Ven, sube a mi regazo…

La criatura atendió la orden de inmediato y brincó a las piernas de su creador.

Una nueva tanda de caricias aterrizó sobre el lomo de la recién formada bestia. El polvo que lo cubría desapareció por completo y dio paso a una hermosa capa de oscura y lustrosa piel.

—Te llamaré itzcuintli…

Xolotl sonrió y frotó la cabeza del animal. Una línea de grueso pelo apareció de pronto sobre su frente.

—¿A qué vine a este mundo, padre? —inquirió la criatura.

El dios sombra lo miró con fijeza. Se maravilló con su belleza y por un segundo pensó en conservar a tan hermosa creación solo para él; después de todo, él era su padre, y quizá los humanos no serían capaces de apreciar tan maravilloso regalo.

Una corriente helada sopló de repente. Xolotl tembló de frío y de inmediato se sujetó los brazos. El itzcuintli, siempre pendiente de sus necesidades, buscó lugar en el regazo del dios y se hizo un ovillo. Pronto el calor generado por la criatura eliminó la gelidez del cuerpo del dios.

—Ven, mi amado hijo. Hay algo que quiero que veas…

El obediente animal se puso de pie y siguió a su creador sin chistar. Caminaron durante largo rato por terrenos áridos y pedregosos. Sin embargo, el itzcuintli jamás se cansó; avanzaba con gallardía detrás de su padre y solo se detenía cuando este lo hacía.

Por último subieron un sendero empinado que parecía no tener fin. Un rayo de luz apareció de repente. Xolotl sonrió al contemplarlo; sin duda era el fulgor del recién nacido Quinto Sol.

—Hemos llegado, hijo mío; aquí es donde inicia tu camino…
—Creí que siempre estaría contigo…
—No; tienes una cita con el destino…

El dedo índice del dios señaló a un grupo de primitivas criaturas que conversaban a base de señas entre sí.

El itzcuintli torció el hocico.

—Son el pueblo del maíz; habrás de cuidarlos aquí hasta que llegue el momento de llevarlos allá…
—¿Con qué fin?
—Solo tú sabes el camino de regreso a casa… sin ti, ellos jamás podrían llegar…

El sacrificado itzcuintli no comprendió aquellas palabras en su totalidad. No obstante, asintió con denotada seguridad.

—¿Y nos veremos otra vez, padre?
—Sí, te lo prometo…

La criatura de piel negra y lustrosa se dio la vuelta y caminó hacia el grupo de "gente del maíz". Cuando estaba a punto de llegar, volteó por última vez y preguntó:

—¡Padre! ¿Ellos cuidarán de mí?

Xolotl negó con la cabeza y respondió con una sonrisa:

—No, mi querido hijo; más bien, tú cuidarás de ellos…



Fuente: Los cuentos del Viento del Sur

16/09/2025

😳🐕 En Ely, Minnesota, los vecinos estaban acostumbrados a ver a un intrépido chihuahua callejero que parecía dueño del lugar 🐕✨. Pequeño pero valiente, saludaba a todos mientras exploraba cada rincón del pueblo. Un día, tras más de un año de avistamientos, desapareció sin dejar rastro. Con la presencia de lobos cada vez más cercana, muchos pensaron que había sido presa de ellos 🐺.

📍Sin embargo, un mes después, un granjero colocó una cámara trampa en su finca y el misterio quedó resuelto 📸🌲. La grabación mostraba al chihuahua trotando con seguridad al lado de una manada de lobos, como si fuera uno más del grupo. Su porte confiado demostraba que había encontrado un inesperado lugar entre depredadores mucho mayores.

Un especialista en lobos, al ser consultado, reaccionó divertido: “He conocido a muchos lobos y a unos cuantos chihuahuas, ¡y siempre me han asustado más los chihuahuas!” 😄.

📍Esta sorprendente historia revela cómo la valentía y el carisma pueden romper barreras naturales. El pequeño perro no solo sobrevivió, sino que se integró en un entorno salvaje, demostrando que, a veces, el tamaño no define el espíritu ni los lazos que podemos forjar 💪❤️.

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