02/06/2026
¿SOMOS MÉDICOS O VENDEDORES DE ALIMENTO?
Durante décadas, muchas empresas de alimentos para mascotas han buscado posicionar sus marcas a través de la recomendación de los médicos veterinarios.
El esquema suele repetirse:
• La marca llega al mercado y solicita el apoyo del veterinario. • El colega invierte dinero para comprar inventario. • Destina espacio físico dentro de la clínica. • Utiliza su prestigio profesional para recomendar el producto. • Asume riesgos de caducidad, daño, robo o baja rotación. • Otorga crédito a clientes y absorbe posibles pérdidas.
Sin embargo, una vez que la marca logra reconocimiento y demanda, frecuentemente comienza a vender directamente al consumidor, a través de cadenas comerciales, plataformas digitales o programas de "precio médico", compitiendo con los mismos veterinarios que ayudaron a construir su presencia en el mercado.
Pocas veces se reconoce que el veterinario no solo recomendó un alimento: financió inventarios, rentó espacio de exhibición, capacitó personal, generó confianza y actuó como embajador de la marca.
Quizá ha llegado el momento de reflexionar:
¿Es realmente función del médico veterinario vender alimento?
Ningún pediatra vende pañales. Ningún cardiólogo vende aceite de oliva. Ningún ginecólogo vende leche maternizada.
Los profesionales de la salud recomiendan productos cuando son necesarios, pero su principal función es diagnosticar, prevenir, tratar y educar.
Tal vez la profesión veterinaria debe avanzar hacia un modelo donde el médico conserve su independencia profesional y recomiende libremente lo que considere mejor para el paciente, sin convertirse en un punto de venta obligado para las estrategias comerciales de terceros.
La salud animal debe ser el centro de nuestra actividad.
No el inventario.