24/05/2026
🐾 Vacunación contra Leucemia Felina: un dilema ético. Por MV Daniel Blanco.
En algunos ámbitos profesionales se transmite la idea de que todos los gatos menores de un año deben vacunarse contra Leucemia Felina, incluso sin realizar la prueba de ELISA. Ese mensaje simplificado omite un matiz esencial: el diagnóstico previo.
Vacunar sin tener en cuenta las necesidades del individuo se llama “vacunación sucia”. El término, tomado de la medicina humana, describe la aplicación de vacunas sin estudios previos, aceptable en campañas poblacionales donde se prioriza la estadística. Pero en la clínica privada, donde cada paciente es único, la vacunación sucia se convierte en un acto vacío y riesgoso.
Un gato positivo vacunado no obtiene protección. La circulación viral se perpetúa. El tutor paga por una intervención inútil. Y lo más grave: se expone al animal a una vacuna con adyuvante que puede desencadenar un fibrosarcoma.
Las guías internacionales recomiendan vacunar a los gatitos, sí, pero siempre con diagnóstico previo. Omitir este paso no es ético y carece por completo de fundamento científico.
👉 Y aquí está la paradoja: vacunar indiscriminadamente contra Leucemia felina alimenta a los “grupos antivacunas”. Porque cada intervención inútil, cada caso en que la vacuna “no funciona” y cada efecto adverso evitable se convierten en propaganda para la desinformación.
♻️ La conclusión es clara:
Los grupos antivacunas se nutren de prácticas veterinarias sin fundamento científico. La ética clínica exige el diagnóstico antes de la aguja, porque cada paciente merece prevención basada en evidencia, no en presiones del mercado.