13/11/2021
Tratando de entender la postura de los que defienden la nueva propuesta de ley hacia las mascotas, mientras observo a mis perros, me parece que detrás de esto hay una carencia enorme de humildad y una soberbia impresionante característica del ser humano que se siente todo poderoso. A raíz de mi amor por los perros me he puesto a estudiar y leer sobre su historia, propósito, etc., y me parece fascinante ver lo versátiles que son para desarrollar muchísimas actividades, son tan listos que aprenden lo que nos hemos propuesto enseñarles y además tienen la capacidad de comprendernos con tan solo observarnos. Y el humano en su infinita ignorancia quiere quitarles ese instinto de pastoreo, de rastreo, de proteger, de cazar, etc., porque cree que eso es maltrato y abuso, porque prefiere verlos con botitas y vestiditos, dormidos en su cama, que aceptar que son seres capaces de meterse en edificios colapsados a buscar víctimas, a detectar bombas o cáncer, a nadar en medio del océano rescantando personas, a escalar terrenos rocosos para cazar un animal, a defender a su humano, a ser policías, a ayudar como perro de terapia, de asistencia, y un larguísimo etc. Es más fácil prohibir un corte de orejas que averiguar las razones por las que se hacía y reducirlo a "razones estéticas", es más fácil satanizar collares que aprender a usarlos, es más fácil reducir a un "adopta, no compres" que educar a las personas para no abandonar o forzar la esterilización que explicar sobre las responsabilidades sobre la crianza, es más fácil exigirle a un veterinario que sus servicios sean gratuitos que pagar por su experiencia. Sí, hay muchas áreas que mejorar, porque hay criadores que explotan, hay tiendas de mascotas que tienen en malas condiciones a los perros, existen pésimos entrenadores, pero la solución jamás será solo prohibir, la solución siempre, siempre, siempre será LA EDUCACIÓN Y LA INFORMACIÓN
Texto de Ethel R Bernes Mexico