27/08/2025
El moquillo canino (también conocido como distemper) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a perros, aunque también puede infectar a otros carnívoros como zorros y hurones. Está causado por un virus del género Morbillivirus, de la misma familia que el sarampión humano. Se transmite a través de secreciones corporales como moco, saliva o lágrimas, y suele afectar a perros no vacunados, especialmente cachorros y animales con defensas bajas.
El virus del moquillo tiene afinidad por distintos tejidos, por lo que puede afectar varios sistemas del cuerpo: el sistema respiratorio (provocando tos, descarga nasal y dificultad para respirar), el sistema gastrointestinal (con vómito, diarrea, pérdida de apetito) y, en casos graves, el sistema nervioso central. Este último puede causar mioclonos (temblores musculares), convulsiones, parálisis y signos neurológicos permanentes. No existe un tratamiento antiviral específico, solo manejo sintomático, lo que hace que la enfermedad sea difícil de controlar una vez que avanza.
La forma más eficaz de prevenir el moquillo es mediante la vacunación, iniciando desde las 6 a 8 semanas de edad y siguiendo con refuerzos adecuados según el protocolo veterinario.
La enfermedad tiene una alta tasa de mortalidad en casos severos, y muchos perros que sobreviven pueden quedar con secuelas neurológicas.
Por eso, vacunar a tiempo no es solo una recomendación, es un acto de responsabilidad que puede salvar vidas.
Video de información.
(CAC)