07/11/2025
Año 2005. Middle Island, Australia. La colonia de pingüinos azules, que alguna vez contó con 800 individuos, había sido diezmada. Solo quedaban 4 pingüinos. Zorros rojos europeos, una especie invasora, habían aprendido a cruzar cuando bajaba la marea. Y las autoridades consideraban cerrar la isla.
Entonces apareció Allan Marsh, un granjero con una idea que nadie tomaba en serio: llevar a su perrita Maremma llamada Oddball a proteger a los pingüinos. Oddball era grande, blanca, escandalosa, y tenía reputación de perseguir turistas. Pero Allan había visto algo especial: cuando los zorros se acercaban a su granja, Oddball los ahuyentaba sin falta.
En 2006, Oddball llegó a Middle Island para una prueba de un mes. Los científicos estaban escépticos. ¿Y si asustaba a los pingüinos? ¿Y si los atacaba?
Oddball los ignoró completamente. Y los pingüinos la ignoraron a ella.
Pero cuando los zorros intentaron acercarse... ni uno solo se atrevió. Durante todo el mes, no apareció una sola huella de zorro. Pero cuando se fue, las huellas regresaron.
Ese año, 70 pingüinos adultos regresaron a criar y 12 polluelos sobrevivieron. La colonia había resucitado.
Oddball regresó a la granja, pero dos nuevas Maremmas tomaron su lugar: las hermanas Eudy y Tula. Durante más de 10 años, estas perritas guardaron la isla durante la temporada de cría. La población de pingüinos creció a 180 individuos. En todos esos años no hubo un solo ataque de zorros.
En 2017, los pingüinos llegaron antes de lo esperado y los zorros aprovecharon. Acabaron con 140 pingüinos en días. Pero cuando Eudy y Tula regresaron, los ataques se detuvieron inmediatamente.
La historia inspiró una película llamada "Oddball", que trajo turismo y apoyo económico a la región. Y hoy, el Middle Island Penguin Project continúa operando con una nueva generación de perros.
Oddball falleció como una leyenda. Y sus cenizas, junto con las de Eudy y Tula, fueron esparcidas en Middle Island. El lugar que salvaron.