11/11/2025
EL REGRESO DEL REY 🐏
Entre los riscos y cañones más escarpados de Maderas del Carmen, en el norte de Coahuila, un imponente macho de borrego cimarrón (Ovis canadensis). Majestuoso, símbolo del desierto.
Hace décadas, el cimarrón fue cazado hasta su desaparición en estas montañas. Su figura se extinguió del paisaje y solo quedaban recuerdos. Pero hace más de 30 años, gracias a un programa de Rewilding, algunos ejemplares fueron traídos desde las sierras de las Bajas, en un esfuerzo conjunto por restituir las especies clave que estructuran los ecosistemas.
El rewilding esa práctica de devolver la vida a los territorios permitió que unos cuantos animales liberados comenzaran a Repoblar zonas naturales. Se adaptaron, se reprodujeron y hoy las laderas más inaccesibles vuelven a resonar con el golpeteo de sus cuernos.
Esta reserva, con más de 130 mil hectáreas libres de ganado, carreteras y turismo, es un hábitat natural donde la vida se recupera a su propio ritmo. Aquí conviven bisontes, berrendos, pumas, osos negros, zorros, coyotes, águilas reales, venados bura, venados cola blanca carminis, codornices, lagartos cornudos y serpientes de cascabel.
El borrego cimarrón mexicano es una subespecie de montaña:
Los machos alcanzan hasta 1.8 m de longitud y 135 kg de peso.
Sus cuernos en espiral pueden superar los 35 cm de radio y pesar más de 10 kg.
Escalan con agilidad los cañones gracias a sus pezuñas hendidas y almohadillas rugosas.
Son gregarios y sus combates en época de celo, con choques de cabeza a casi 50 km/h, retumban en las paredes del cañón.
Jorge Castro Urbiola /
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