29/11/2023
“Se puede enseñar a ejecutar cualquier técnica, pero es muy difícil enseñar a pensar. Aquí reside la gran diferencia entre la equitación de Conservatorio y la equitación de Gimnasio. Maestros y discípulos por un lado, y entrenadores y atletas por otro. Un maestro enseña a ejecutar, un alumno aprende a ejecutar. “La técnica se presenta como forma suprema de la consciencia racional, un mundo de soluciones prefabricadas e inmediatas”. En contrapartida solo un maestro puede enseñar a pensar, y solo un discípulo puede aprender a pensar, para poder crear e interpretar. Aquí la técnica, en lo que concierne a aprender a pensar a través de la arquitectura de la comprensión es fundamental, porque solo un pensamiento bien estructurado puede ser transmitido por su autor y recibido y comprendido por los demás. La Equitación académica o de conservatorio tiene tendencia a desaparecer porque actualmente, los maestros brillan por su ausencia en rol de los entrenadores, y esto no porque falten equitadores con un extraordinario tacto ecuestre, sino porque los potenciales discípulos no están preparados y con vocación para aprender, prefieren ser atletas. El maestro solo aparece cuando el discípulo está preparado para aprender. Estos jinetes optan, por razones económicas y de carrera profesional a entrenar atletas a fin de ganar pruebas y campeonatos. Hay que seguir el gusto del consumidor de caballos que sueña con adquirir oficio y traer copas y trofeos a casa. La función de los entrenadores es enseñar a ejecutar, mientras la de los maestros es enseñar como aprender.” José M. O´Neill. Alrededor del Arte Ecuestre.