11/03/2026
Considerados endémicos de la Península de Yucatán, su población original era abundante en selvas bajas, caducifolias y zonas arboladas de la región, formando grupos de hasta 100 individuos, ya que estos loros son reconocidos por su comportamiento sociable además de su importancia como dispersores de frutos. Sin embargo, actualmente sus poblaciones son bajas o ausentes en Yucatán, Quintana Roo y Campeche debido a la deforestación de la zona, su captura para venta como mascotas y el saqueo de los nidos.
Este loro es altamente codiciado por su belleza, su capacidad para imitar sonidos y su docilidad, lo que alimenta una red de tráfico ilegal que extrae los polluelos de sus nidos naturales. Existe un fuerte arraigo cultural en México y otros países por tener loros como animales domésticos, por lo cual los traficantes buscan loros jóvenes o polluelos porque son más fáciles de domesticar y vender, aunque su comercialización está prohibida, y por eso la especie es desplazada en el mercado negro, lo que motiva el saqueo por lucro económico.