31/03/2016
La reproducción canina esta íntimamente relacionada con la calidad de los gametos sexuales. Para que un ejemplar pueda reproducirse, necesita generar células sexuales de buena calidad. En el caso de las hembras, las ovogonias son las células que se multiplicaran en el ovario embrionario, y una vez que se alcance el número máximo de estas, comenzaran otra etapa de división celular (como ovocito primario) obteniéndose células haploides (con la mitad de cromosomas, propios de la especie), que después de madurar y transformarse (ovocito secundario), podrán unirse a un espermatozoide, constituyendo de esta manera la carga genética de la especie, creando un nuevo individuo, único desde el punto de vista genético, con las características propias de su raza (Chihuahueño, Bulldog, Bully, Amstaff etc.).
De los millones de ovocitos primarios que tienen las perras al momento de nacer, sobreviven a la pubertad algunos miles y solo unos cientos de ellos se transformaran en ovocitos secundarios, para su posterior fecundación. A diferencia de las hembras, los machos siempre tendrán durante gran parte de su vida reproductiva, células espermáticas (espermatogonias tipo A) en constante multiplicación, garantizándose de esta manera una población estable de espermatozoides, por lo cual los machos se podrán estar reproduciendo, incluso siendo sementales de avanzada edad. Actualmente existe en el mercado productos a base de antioxidantes, con los cuales podemos cuidar la función reproductiva de nuestros perros sementales. La vida reproductora de nuestras perritas es más corta, a medida que pasen los años los folículos en desarrollo se volverán viejos y la fertilidad será menor. Con el tiempo los folículos desaparecerán por completo del tejido ovárico y con esto se concluirá el ciclo fisiológico, el ciclo estral (reproductor) de nuestras perras.