16/04/2026
Los médicos veterinarios también atraviesan un duelo al perder a sus pacientes.
Cuando pensamos en un médico veterinario, solemos imaginarlos como figuras siempre firmes, fuertes y capaces de mantener la compostura incluso en los momentos más difíciles. Sin embargo, la pérdida de un paciente, un perrito que creció desde cachorro, un gatito que acompañó a una familia durante años, también impacta emocionalmente a quienes dedicaron su vida al cuidado de los animales.
Los veterinarios, al igual que los dueños de mascotas, experimentan una forma de duelo animal cuando un paciente fallece o es sometido a eutanasia. Este proceso no solo implica dolor, sino también culpa, especialmente cuando han acompañado al paciente desde sus primeras vacunas hasta su edad avanzada.
El vínculo profesional puede tornarse profundamente personal: ver crecer a un compañero de cuatro patas despierta cariño, y perderlo genera tristeza. Además, muchos veterinarios sienten la necesidad de mantenerse fuertes por sus clientes, lo que puede impedirles expresar su propio duelo.
Reconocer el duelo como un incidente crítico: Cada pérdida debería considerarse un evento emocional significativo. Reconocerlo, en lugar de minimizarlo, es clave para empezar a procesarlo.
Afortunadamente, existen herramientas que los veterinarios pueden utilizar para afrontar este tipo de duelo:
Grupos de apoyo para el duelo y recursos especializados: Hoy en día las clínicas y hospitales veterinarios fomentan que los veterinarios conozcan y compartan recursos de apoyo emocional para dueños y también para ellos mismos.
Organizaciones y líneas de ayuda para dueños de mascotas: Buscar organizaciones o grupos que ofrezcan servicios como líneas de ayuda o grupos de duelo que también pueden servir de contención indirecta para equipos veterinarios.
Apoyo especializado de tanatología: Buscar la ayuda de un profesional de contención emocional durante el final de vida de una mascota, lo cual aligera la carga emocional tanto para el dueño como para el veterinario.