06/09/2021
Así fue el experimento
Se analizaron 51 perros, que fueron separados de sus compañeros humanos por una barrera de cristal. Esta barrera tenía una abertura por la que los humanos podían pasar la comida, lo que se le mostró a los perros en las pruebas de calentamiento.
Luego, los investigadores establecieron tres condiciones para todos los perros: una en la que los humanos estaban a punto de dar comida a través de la abertura, pero cambiaban de opinión y la colocaban deliberadamente frente a ellos; en la otra condición, la comida estaba a punto de pasar a través del espacio, pero luego se dejaba caer antes de que pudiera alcanzar al perro; y en la tercera condición, las personas intentaron dar comida a sus perros, pero se vieron disuadidas por el bloqueo de la abertura.
Los perros respondían de manera diferente a estas tres acciones. Cuando sus dueños 'cambiaban de opinión' y no les daban comida, los perros tardaron más en acercarse a la barrera que en los otros dos supuestos. También se sentaban o se acostaban con más frecuencia y no movían tanto la cola, unos comportamientos que podrían responder a su deseo de apaciguar a los humanos.
"Tenemos que tener cuidado aquí. Lo que podemos decir, sin embargo, es que tenemos la primera evidencia de que no solo los chimpancés y las aves, sino también los perros podrían tener esta capacidad muy básica, pero sustancial que es parte de la teoría de la mente",