14/08/2026
Esta es la dura realidad que enfrentan los animales de su tipo, vidas inocentes reducidas a mercancía por las industrias de producción y las dinámicas de explotación . Él es solo un bebé, una criatura frágil que apenas comenzaba a descubrir el mundo cuando ya lo condenaban por su nacimiento:
El descarte industrial por nacer macho: En las líneas de producción de huevo, los pollitos son clasificados como “desechos” desde su primer latido solo por ser del s**o equivocado para el negocio. Millones de ellos son descartados, aplastados, triturados vivos o arrojados a su suerte, negándoles el derecho más elemental a existir.
La violencia y el terror de los rituales: Cuando logran sobrevivir a la primera criba industrial, muchos son comercializados para caer en manos de prácticas especistas y esoteristas, utilizados como meros objetos de sacrificio en rituales de santería donde se les somete al terror, al dolor físico y al abandono agonizante en las calles.
El abandono, la calle y la indiferencia: Él sufrió ese abandono en la vía pública, un bebé temblando de frío, hambriento, expuesto a los peligros y a la fría mirada de una sociedad que camina de largo y los ve como cosas desechables, hasta que el rescate cruzó su camino.
Este pequeño no es un recurso, no es un ingrediente, no es un adorno ni una herramienta de culto; es un individuo con derecho propio. Hoy, ese bebé que encarna la resistencia más pura frente a una cadena implacable de opresión: nació como un engranaje descartable de una industria de muerte, sobrevivió al peligro de los rituales, fue arrojado a la calle, y hoy alza su primer canto como un triunfo rotundo de la vida. Porque los cuerpos de ellos no son alimento, ni propiedad, ni mercancía. Es una vida libre rugiendo contra el specismo Bienvenido Pequeño Román ❤️