21/05/2026
I Zeus terminó solo en Palacio Municipal y nadie entendía por qué I El ruido comenzó hace días en redes sociales, cuando se difundió que Zeus, un pitbull bastante conocido en Mérida por caminar junto a su cuidador, Kiko, había mordido a un border collie. Bastó eso para que se armara la discusión de siempre: que si los pitbull son peligrosos, que si deberían prohibirlos, que si el perro era agresivo. Y entre opiniones, condenas y publicaciones alarmistas, la historia terminó explotando este miércoles en los bajos del Palacio Municipal.
Ahí estábamos cuando todo ocurrió. Desde temprano, antes incluso de que comenzara formalmente el Miércoles Ciudadano y mucho antes de que llegara la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, Kiko ya esperaba sentado frente al Ayuntamiento con Zeus a un lado.
Era imposible no voltear a verlo. El perro llevaba su clásica gorra de los Pumas, unos lentes blancos y sumamente tranquilo, hasta cansado por el calor.
Los reporteros y reporteras comenzaron a rodearlo casi de inmediato y fue ahí cuando soltó la frase que dejó a todos desconcertados: había ido a entregar al perro para que lo sacrificaran. Así, directo.
La reacción fue de sorpresa porque, hasta ese momento, nadie había hablado públicamente de dormir a Zeus. No existía ninguna orden ni algún posicionamiento oficial que apuntara hacia eso. Pero Kiko insistía en que días antes alguien, presuntamente relacionado con el Ayuntamiento o “del gobierno”, había ido a su casa para pedirle que entregara al perro o lo iban a dormir.
La historia nunca terminó de quedar clara. Primero dijo que fue un hombre. Luego, junto con una mujer que lo acompañaba, mencionaron que en realidad había sido una mujer. Después simplemente dijeron que era “gente de gobierno”. Nunca pudieron precisar quién era, de qué dependencia venían o qué fue exactamente lo que les dijeron.
Pero algo de esa supuesta amenaza evidentemente lo hizo explotar, porque lejos de esperar una aclaración decidió presentarse en el Palacio Municipal con Zeus y decir, frente a cámaras y funcionarios, que si el Ayuntamiento no sacrificaba al perro entonces él mismo lo iba a dormir y dejar ahí. Mientras hablaba, Zeus seguía echado, quieto, jadeando por el calor.
En medio del revuelo, Kiko también dio su versión sobre el incidente con el border collie. Explicó que él paseaba como siempre con sus perros, esos que mucha gente en Mérida ya ubica porque suelen caminar libres junto a él por las calles. Dijo que ese día estaban descansando cuando una pareja se acercó con su perro y que él pidió que no lo hicieran, pero no le hicieron caso. Según contó, Zeus reaccionó como líder de la manada y terminó mordiendo al otro animal.
Y ahí también queda una discusión inevitable. Porque sí, probablemente el mayor error de Kiko es no usar correa. Por más tranquilos que sean los perros y aunque haya caminado cientos de veces sin incidentes, la correa no debería ser opcional. Pero también queda la pregunta de por qué la otra pareja decidió acercarse si ya se les había pedido que no lo hicieran.
Lo que parece claro es que no fue un ataque descontrolado de un perro lanzándose sobre otro porque sí, sino una reacción en medio de una situación mal manejada por personas.
Cuando llegó la alcaldesa, el ambiente ya estaba completamente cargado. Kiko la abordó apenas la vio y volvió a decirle que venía a entregar a Zeus para que lo sacrificaran. Cecilia Patrón se veía genuinamente confundida. Incluso comentó que conocía de vista a Kiko y a sus perros porque los ha visto caminar muchas veces por la ciudad.
Pero Kiko seguía firme. Le entregaba la correa una y otra vez mientras repetía que si el Ayuntamiento no lo hacía, entonces él mismo dormiría al perro. Así lo dijo, causando asombro:
“Se lo vengo a entregar a usted para que lo duerma; si ustedes no lo duermen lo voy a dormir yo y se lo vengo a tirar en la puerta…”, expuso.
La alcaldesa respondió que nadie del Ayuntamiento había amenazado con sacrificar a Zeus y le pidió sentarse a dialogar en las mesas del Miércoles Ciudadano. Intentó bajar la tensión, entender qué estaba pasando, ordenar un poco el caos.
Pero Kiko ya estaba en otro punto y de pronto hizo algo que dejó helados a varios: soltó la correa y se fue. Así nada más.
Zeus se quedó ahí parado, tranquilo, viendo a todos entre cámaras, policías, funcionarios y curiosos. Nadie entendía bien qué acababa de pasar. Porque más allá de toda la polémica, cuesta comprender cómo alguien simplemente deja a su perro ahí. Un perro no es una mochila ni un objeto que se abandona cuando las cosas se complican.
Y mientras la mañana seguía avanzando en Palacio, Zeus permanecía tranquilo entre el ruido, con sus lentes blancos, una de sus gorras de los Pumas y un piercing en la oreja que también terminó llamando la atención y dejando dudas sobre las condiciones en las que vivía. Ajeno al escándalo que se había formado a su alrededor, el perro fue finalmente resguardado por personal del Ayuntamiento para recibir atención veterinaria y casi de inmediato aclaró que Zeus no será sacrificado porque, aseguran, nunca existió la intención de hacerlo. Después se informó que permanecerá bajo cuidado. Incluso podría darse en adopción más adelante.
Así terminó la escena: Zeus alejándose entre funcionarios y cámaras, sin entender probablemente por qué, de un momento a otro, pasó de caminar las calles de Mérida a convertirse en el centro de una polémica que acabó con su abandono en pleno Palacio Municipal.
✍🏽 David Rico
Cecilia Patrón Laviada AyuntaMÉRIDA Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal Mérida