04/07/2024
EL CASO MAS GRAVE DE ANSIEDAD QUE ME HA TOCADO VER EN PERROS.
Entre los casos de animales que atiendo, me toca trabajar con una gran diversidad de situaciones y contextos. Y también con muchos tipos de tutores o dueños de animales. Diferentes profesiones, oficios.
Hace algunos días trabajaba con la perrita de una médico, que estaba muy contenta de ver que su perrita con mucha ansiedad, y muchos problemas físicos, mentales, y conductuales; volvía a caminar y volvía a ser la misma perrita de antes que le sucediera un episodio traumático, que la hizo que fuera rápidamente deteriorándose, hasta que ya no pudo caminar y estaba con dolor crónico, enferma, mutilándose, y en paranoia constante.
Y estaba sorprendida de que en un par de sesiones la perra había vuelto a ser la misma perra que fue unos meses atrás.
-¡Me decían que la durmiera! Pero yo sabía que algo se podía hacer por ella. Pero no sabía qué-. Dijo ella.
Estaba sorprendida de la rápida evolución de su perrita, y me decía, -¡Cómo ejercicios tan simples pueden generar tantos cambios! ¡Y como un simple masaje que dura unos segundos puede hacer que cambie tanto su estado mental, su comportamiento y haya hecho que vuelva a caminar!-. Estaba admirada.
Y nos pusimos a platicar un rato. Me gusta platicar con profesionales que trabajan con la salud de humanos (Me recuerda a mi infancia). Y después de compartir un rato, me dice. -¡Es lo mismo que en los humanos!-.
Y me pregunta -¿Cuál es el caso más difícil de ansiedad que te ha tocado?-.
Y sin dudarlo, recuerdo el caso de una perrita golden retriever, con la que trabajé en Monterrey. Estaba flaca, casi en los huesos debido a la tensión muscular. Con las cuatro patas contraídas. Las patitas de adelante tan tensas que parecía un tiranosaurio rex, no podía caminar, se arrastraba impulsándose con las patas traseras, que tenían un poco más de movilidad.
Estaba extremadamente delgada. Y se mutilaba. No tenía uñas, y tenía sangre en sus patas. Los dedos casi desaparecidos y lijados, por tanto rascar las paredes. Mutiladas sus patas delanteras hasta los hombros. Y con problemas de piel en todo el cuerpo. Sin pelo.
Con mucho miedo, y esa hiperactividad y efusividad características de los individuos con muchisima ansiedad, esa necesidad excesiva de atención, de quererte besar, abrazar. Ese amor desmedido y esa bondad, que es resultado del trauma; y que no es otra cosa que la necesidad extrema de atención y cariño, el infante abandonado, que quiere atención. Esa apariencia de perrito excesivamente cariñoso y alegre, muy necesitado de amor y atención, que suelen tener los perritos con muchísima ansiedad. Pero mermada mucho por el dolor y el miedo.
Ella no tenía nada de dientes se los había limado todos; y tenía también ya parte de la encía limada y desgastada por morder las paredes constantemente.
Se había acabado las uñas y los dedos, y se veían asomados los huesos de sus dedos. Y también se había limado todos los dientes y parte de sus encías; porque literalmente rascaba y mordía las paredes, intentando hacer un agujero en la pared, cada vez que su nueva familia se iba a trabajar o salía de casa.
Se perseguía la cola y la tenía mutilada y sangraba en varias zonas.
-¿Qué le había pasado a esa perrita?- me preguntó la doctora. 😞
-Trauma por la separación de la madre. La habían separado antes de las tres semanas. Y desarrolló la ansiedad.
-¿Y como llegó a tanto?-. 🤐
-Obviamente la primer familia que la tuvo, no la aguantó. Y "la regaló"-.
Y sus síntomas aumentaron. Y la segunda familia... tampoco la aguantó y la regaló.
Y eso fue aumentando sus síntomas físicos y mentales.
-Bueno... ¡Cuando conocí a esta perrita, llevaba nueve familias!-.
Imagina que tienes trauma porque te separaron muy pequeño de tu madre, abruptamente... Y te regalan a una familia. Y haces apego con "tu nueva madre", y te abandonan. Y luego sufriendo, haces apego con la "nueva mamá" y te vuelven a abandonar. Y así nueve veces.
¡Imagina el nivel del trauma!
Y ahora cada vez que tu nueva familia humana tiene que ir a trabajar. Tú piensas que te van a abandonar otra vez más. Y entras en pánico. Terror.
Y el nivel de terror es tal. Que tus músculos se tensan con adrenalina a tal grado que ya ha deformado tu cuerpo. La tensión te ha contracturado a tal grado que ya no puedes caminar, deformó tus manos y brazos, que ahora parecen las de un tiranosaurio rex.
Tus piernas, cuello y cola tienen nervios apretados, neuralgias y dolor crónico por todos lados.
Y como tienes tensión en la mandíbula, destruyes las puertas de madera, y todo en la casa; y tu nueva familia para tratar de ayudarte, te encierra en una recámara vacía y segura, con música. Y ha puesto una puerta de hierro en la habitación para que no la destruyas y no intentes escapar y han cancelado las ventanas. Porque en tu último intento de ir tras ellos, te cortaste con los vidrios rotos de la ventana, al tratar de salir.
Y entonces, como ya no tienes por donde escapar. Haz tratado de cavar un hoyo para atravesar la pared, mordiendo y arañándola. Y el hoyo ya es tan profundo que ya estás a uno o dos centímetros de lograrlo. Pero eso te ha costado quedarte sin uñas, y ya se asoman los huesos de tus dedos, ya te has quitado la carne. Y ya estás sin dientes, y sin parte de la encía, de tanto morder la pared, en tu intento de lograr atravesarla para ir a buscar a tu familia.
Y todo por el miedo, por el terror de ver que tu familia sale cada día y piensa que te van a abandonar otra vez más, como lo hicieron tus otras ocho familias.
Y ya es tu décima familia, contando a tu madre.
-¡Que horror! Pobre perra!- me dice la doctora.
-¡Eso es lo que genera el miedo! La gente piensa que es broma cuando dicen que el miedo te paraliza... O que es en sentido figurado. ¡No! Literalmente te paraliza.
Literalmente te va tensando, haciendo que te quedes quieto, contracturando a tal grado, que tensa todos los tejidos... Y te va encorvando y reduciendo tanto hasta que te reduce y te paraliza.
Literalmente la tensión deforma hasta los huesos.
Eso es lo que hace el miedo en nuestras vidas.