03/11/2025
¿𝗥𝗲𝗻𝗰𝗼𝗿 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼𝘀? 𝘋𝘦𝘴𝘨𝘭𝘰𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘪𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘪𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘢𝘯𝘪𝘮𝘢𝘭.
A menudo los humanos proyectamos sobre nuestros perros emociones que nos resultan familiares: “me guarda rencor”, “aún no me perdona”.
Pero si observamos su mente desde la 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝗯𝗶𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮, la 𝗲𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 y la 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝗮𝗱𝗮, descubrimos que los perros funcionan con una lógica emocional muy distinta.
Una lógica más honesta, más directa… y, sobre todo, libre de resentimientos.
📌 𝗘𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝗷𝗮𝘀: ¿𝗤𝘂𝗲́ 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼𝘀?
Los perros tienen una vida emocional rica: sienten alegría, miedo, curiosidad y apego. Pero a diferencia de nosotros, 𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝘆𝗲𝗻 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝗷𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗻𝗰𝗼𝗿. Su cerebro está diseñado para reaccionar de manera más directa: 𝗮𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗻 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗻𝗲𝗴𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗶𝗲𝗿𝘁𝗼𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗶́𝗺𝘂𝗹𝗼𝘀, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗲𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗱𝗼𝘀.
𝗟𝗮 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 —desde Panksepp (1998, 2005) hasta estudios modernos de cognición canina (Fugazza et al., 2016)— muestra que los perros experimentan emociones primarias (miedo, ira, búsqueda, juego, cuidado…), pero no las emociones de segundo orden como resentimiento, culpa o rencor.
➡️ 𝗠𝗼𝘁𝗶𝘃𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶́𝗳𝗶𝗰𝗮.
La motivación principal que subyace en un perro no es “castigar” o “ajustar cuentas”, sino evitar el malestar y recuperar el equilibrio emocional.
Su conducta no nace del deseo de venganza, sino del impulso homeostático de seguridad: “esto me hizo sentir mal, me alejo”.
Por tanto, 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗻𝗰𝗼𝗿 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗲𝗿𝗿𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗽𝗿𝗲𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮 —una proyección de nuestra propia estructura cognitiva sobre una especie que no comparte ese nivel de introspección temporal.
📌 𝗖𝗼𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗵𝗼𝗻𝗲𝘀𝘁𝗼: 𝗟𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗮𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗻𝗶𝗻𝗮
Cuando decimos que los perros tienen un comportamiento honesto, nos referimos a que no fingen emociones con segundas intenciones. Si un perro evita algo, es porque realmente lo asocia con algo negativo. 𝗡𝗼 𝗵𝗮𝘆 𝘂𝗻 “𝗲𝗻𝗴𝗮𝗻̃𝗼” 𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗽𝗶𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹. Son directos: lo que ves es lo que sienten, sin tramas ocultas.
➡️ 𝗠𝗼𝘁𝗶𝘃𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶́𝗳𝗶𝗰𝗮.
Su motivación es de autoprotección y reducción del estrés.
Evitar aquello que generó miedo o incomodidad es adaptativo.
De hecho, desde el punto de vista de la neuropsicología del aprendizaje, esta reacción está mediada por la amígdala y el hipocampo: se activa la emoción (miedo/aversión) y se almacena la asociación contextual.
Nada de esto requiere —ni permite— una intención moral o rencorosa.
𝗘𝗹 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮 𝗰𝗼𝗵𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 “𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼”.
𝟯. 𝗘𝗹 𝗿𝗲𝗻𝗰𝗼𝗿 𝘆 𝗹𝗮 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮 𝗰𝗮𝗻𝗶𝗻𝗮
El rencor, tal como lo entendemos los humanos, implica recordar una ofensa, mantenerla viva y planear una especie de “venganza”.
El rencor humano combina 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗴𝗻𝗶𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀 de los que "𝗻𝗼" 𝗵𝗮𝘆 𝗲𝘃𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼𝘀::
𝟭. 𝗥𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗴𝗿𝗮𝘃𝗶𝗼 (memoria autobiográfica).
𝟮. 𝗘𝘃𝗮𝗹𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗺𝗼𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲𝗹 𝗼𝘁𝗿𝗼 (“me hizo daño intencionadamente”).
Esto implicaria tener "Teoría de la Mente".
En humanos, aparece de forma clara entre los 4-5 años de edad, y en otras especies solo se han encontrado formas parciales o rudimentarias (chimpancés, cuervos, delfines, elefantes…).
En perros, 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝘆 𝗲𝘃𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘀𝗼́𝗹𝗶𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗧𝗲𝗼𝗿𝗶́𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗠𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝘁𝗮, aunque sí existen indicios de procesos socio-cognitivos intermedios.
𝟯. 𝗣𝗹𝗮𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗮 (“haré algo para equilibrar eso”).
Los perros 𝗰𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗺𝗮 𝗽𝗿𝗲𝗳𝗿𝗼𝗻𝘁𝗮𝗹 𝘀𝘂𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝘁𝗶𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗺𝗼𝗿𝗮𝗹 𝘆 𝘁𝗲𝗺𝗽𝗼𝗿𝗮𝗹.
Desde la neurobiología emocional, su comportamiento posterior ante la persona asociada al malestar se explica por condicionamiento emocional y no por “rencor reflexivo”.
➡️ 𝗠𝗼𝘁𝗶𝘃𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶́𝗳𝗶𝗰𝗮.
Su motivación ante el recuerdo de una experiencia negativa es evitar revivir la emoción aversiva, no devolver el daño.
El sistema motivacional implicado es el de prevención de amenaza (Panksepp, sistema FEAR) y, en algunos casos, frustración o cólera defensiva (sistema RAGE), 𝗮𝗺𝗯𝗼𝘀 𝗱𝗶𝘀𝗲𝗻̃𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗲𝗴𝗲𝗿, 𝗻𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘃𝗲𝗻𝗴𝗮𝗿.
Por eso, aunque un perro pueda reaccionar con agresividad tras un daño previo, 𝗲𝘀𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗻𝗮𝗰𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗱𝗼 𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼𝘀, nunca de una intención vengativa.
𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼́𝗻.
𝗟𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼𝘀 "𝗻𝗼" 𝘀𝗼𝗻 𝗿𝗲𝗻𝗰𝗼𝗿𝗼𝘀𝗼𝘀.
Son animales emocionales, sí, pero también transparentes y adaptativos.
"𝗦𝘂 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘀𝗶𝗿𝘃𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗼𝗿𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗻𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗮𝗴𝗿𝗮𝘃𝗶𝗼𝘀"
Cuando entendemos esto, dejamos de leer su comportamiento como un “acto moral” y empezamos a verlo como lo que realmente es: una respuesta biológica, coherente y honesta.
⚠️ 𝗡𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝗲𝗻𝗮 𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗶́𝗳𝗶𝗰𝗼 𝗹𝗼 𝗲𝘀.⚠️
No todo profesional que habla de ciencia la aplica con rigor.
Y no todo lo que parece emocionalmente “humano” tiene un equivalente en la mente de un perro.
La ciencia real nos enseña que comprender es la primera forma de cuidar.
𝗥𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀:
Fugazza, C. et al. (2016). Episodic-like Memory in Dogs. Current Biology.
Miklósi, Á. (2015). Dog Behaviour, Evolution, and Cognition. Oxford University Press.
Panksepp, J. (2005). Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. Oxford University Press.
Sobre los sistemas emocionales primarios en animales y cómo los perros experimentan emociones básicas sin la complejidad cognitiva del rencor.
Plutchik, R. (2001). The Nature of Emotions: Human Emotions Have Deep Evolutionary Roots, a Fact That May Explain Their Complexity and Utility. American Scientist.
Sobre la rueda de las emociones y cómo las emociones básicas de los animales son más simples y directas.