07/01/2026
Exitosa extirpación de tumores en la glándula mamaria de una perrita viejita.
Los tumores mamarios son comunes en perros y son el tipo más común de neoplasia en hembras enteras. Los tumores mamarios se suelen detectar mediante exploración física. La escisión quirúrgica permite el diagnóstico histopatológico y el control locorregional. Debido al riesgo de metástasis, se recomienda la estadificación clínica antes de iniciar el tratamiento.
Los tumores mamarios son comunes en perros y son el tipo más común de neoplasia en hembras.
Tumores mamarios en perros
PorKarin Sorenmo, DVM, School of Veterinary Medicine, University of Pennsylvania
Revisado/Modificado mar 2024
Los tumores mamarios son comunes en perros y son el tipo más común de neoplasia en hembras enteras. Los tumores mamarios se suelen detectar mediante exploración física. La escisión quirúrgica permite el diagnóstico histopatológico y el control locorregional. Debido al riesgo de metástasis, se recomienda la estadificación clínica antes de iniciar el tratamiento.
Los tumores mamarios son comunes en perros y son el tipo más común de neoplasia en hembras enteras. En perros, aproximadamente la mitad de los tumores mamarios son malignos.
Tipos de tumores histopatológicos de tumores mamarios en perros
Los tumores mamarios representan un grupo histopatológico diverso en el que, aproximadamente, el 50 % son benignos y el 50 % son malignos. A continuación, se presenta una lista completa de los distintos tipos histológicos malignos.
La mayoría de los tumores malignos tienen un componente epitelial significativo. Los tumores con una sola población de células epiteliales se clasifican como carcinomas simples de varios subtipos e incluyen los carcinomas tubulares, cribiformes, tubulopapilares y papilares quísticos. Además, hay otros tipos de carcinomas, como el carcinoma invasivo micropapilar, los carcinomas sólidos, los carcinomas comedonianos y los carcinomas anaplásicos.
Los carcinomas inflamatorios representan un subtipo de carcinoma singularmente agresivo; histopatológicamente, estos tumores suelen ser carcinomas anaplásicos, pero se caracterizan por una extensa invasión linfática dérmica, diseminación difusa, inflamación, enrojecimiento, hinchazón y dolor. El cuadro clínico a veces puede confundirse con una mastitis.
Otro subgrupo de tumores consta de más de un tipo de célula; aquí se observan componentes tanto epiteliales como mioepiteliales. Este grupo está representado por carcinomas que surgen de un adenoma complejo/tumor mixto, carcinomas complejos, carcinomas ductales y carcinomas papilares intraductales. Además, pueden aparecer carcinosarcomas o tumores malignos mixtos (compuestos por tipos de células epiteliales y mesenquimatosas, ambos malignos) y tumores mesenquimatosos malignos (osteosarcomas, condrosarcomas, fibrosarcomas y hemangiosarcoma), pero son relativamente poco comunes.
El pronóstico varía según estos tipos de tumores y va desde un riesgo relativamente bajo de recidiva, como se observa en perros con carcinomas complejos (96 % con supervivencia a los 2 años) hasta una supervivencia muy corta en perros con carcinomas anaplásicos y carcinosarcomas (0 % con supervivencia al cabo de 1 año) (1). Sin embargo, el subtipo histopatológico por sí solo no proporciona un pronóstico preciso; otros factores como el grado, el estadio y la presencia de invasión vascular desempeñan papeles importantes (2).
Patogenia
Los tumores mamarios en los perros dependen de hormonas. La oncogénesis mamaria canina implica una desregulación compleja de las hormonas ováricas (estrógenos y progesterona) y los factores de crecimiento (3, 4).
Los sitios más comunes de metástasis son los ganglios linfáticos regionales, los pulmones, el hígado y los riñones.
Factores de riesgo de tumores mamarios en perros
La exposición prolongada a estrógenos y gestágenos se asocia con un mayor riesgo de tumores mamarios en perros. Las perras que se han sometido a una ovariohisterectomía (OHE) antes de su primer estro tienen, al igual que los perros, una incidencia muy baja de tumores mamarios.
Las perras enteras tienen un riesgo general relativamente alto de desarrollar tumores mamarios. Según algunos registros de cáncer, entre el 50-70 % de todos los tumores en esta subpoblación de perros son de origen mamario (5, 6, 7).
Se ha cuestionado el beneficio de la prevención de tumores mamarios asociada con una OHE tardía. En el estudio retrospectivo original de casos y controles, se concluyó que la OHE después del tercer ciclo estral no confirió un menor riesgo de desarrollar tumores mamarios (8). Sin embargo, dos estudios prospectivos por separado, uno de los cuales fue aleatorizado, mostraron un riesgo significativamente menor de nuevos tumores en perros mayores, sexualmente enteros, que fueron esterilizados al tiempo que se les extirparon quirúrgicamente tumores benignos (36 % frente a 64 %) y malignos (31,5 % frente a 58,6 %) (9, 10). Estas publicaciones confirman que la exposición acumulada a las hormonas ováricas después de los primeros ciclos iniciales contribuye a la oncogénesis mamaria.
La exposición a estrógenos o gestágenos exógenos también aumenta el riesgo de desarrollar tumores (11, 12, 13, 14).
Varios otros factores también se asocian con el riesgo de desarrollar tumores mamarios. En concreto, los tumores mamarios rara vez se diagnostican antes de los 5 años de edad; sin embargo, el riesgo aumenta gradualmente a partir de entonces, y la edad promedio de perros con tumores es de 7-11 años (15). Además, los perros de raza pura y los perros de razas más pequeñas, así como el consumo de una dieta rica en carne roja y la obesidad, también se asocian con un mayor riesgo (16).
Signos clínicos de los tumores mamarios en perros
Los perros tienen 4-5 pares de glándulas mamarias; son muy comunes los tumores múltiples que afectan a más de una glándula y a ambas cadenas mamarias (50-70 % de los casos) (17, 18). Las glándulas caudales se ven afectadas con más frecuencia que las glándulas craneales.
Los tumores se palpan como nódulos o masas separadas, alrededor de los pezones, y su tamaño puede variar desde apenas palpables hasta grandes masas que se extienden por varias glándulas. Pueden afectar la piel y provocar úlceras.
Según la duración del crecimiento tumoral, así como el tamaño y el tipo de tumor, los ganglios linfáticos de drenaje (es decir, los ganglios linfáticos axilares e inguinales superficiales) pueden estar aumentados de tamaño y ser palpables.
En la mayoría de los perros, la enfermedad está confinada a las cadenas mamarias, con o sin los ganglios linfáticos, y están sistémicamente sanos en el momento del diagnóstico. Sin embargo, los perros con enfermedad metastásica avanzada o carcinomas inflamatorios pueden mostrar signos clínicos sistémicos como fatiga, malestar general, pérdida de peso e inapetencia.
Diagnóstico de tumores mamarios en perros
Los tumores mamarios en perros se suelen detectar mediante exploración física.
La evaluación citológica de una aspiración con aguja fina puede ayudar a descartar ciertos tipos de tumores no mamarios, pero puede no diferenciar entre tumores benignos y malignos, y puede no ser representativa de toda la masa, debido a la naturaleza heterogénea de los tumores mamarios. Todos los tumores mamarios se deben considerar potencialmente malignos. La evaluación histológica es la base del diagnóstico, ya que permite la clasificación y categorización histopatológica.
Debido al riesgo de metástasis, que puede afectar las decisiones de tratamiento, se recomienda la estadificación clínica antes de iniciar el tratamiento.
Tumores mamarios en perros
PorKarin Sorenmo, DVM, School of Veterinary Medicine, University of Pennsylvania
Revisado/Modificado mar 2024
Los tumores mamarios son comunes en perros y son el tipo más común de neoplasia en hembras enteras. Los tumores mamarios se suelen detectar mediante exploración física. La escisión quirúrgica permite el diagnóstico histopatológico y el control locorregional. Debido al riesgo de metástasis, se recomienda la estadificación clínica antes de iniciar el tratamiento.
Los tumores mamarios son comunes en perros y son el tipo más común de neoplasia en hembras enteras. En perros, aproximadamente la mitad de los tumores mamarios son malignos.
Tipos de tumores histopatológicos de tumores mamarios en perros
Los tumores mamarios representan un grupo histopatológico diverso en el que, aproximadamente, el 50 % son benignos y el 50 % son malignos. A continuación, se presenta una lista completa de los distintos tipos histológicos malignos.
La mayoría de los tumores malignos tienen un componente epitelial significativo. Los tumores con una sola población de células epiteliales se clasifican como carcinomas simples de varios subtipos e incluyen los carcinomas tubulares, cribiformes, tubulopapilares y papilares quísticos. Además, hay otros tipos de carcinomas, como el carcinoma invasivo micropapilar, los carcinomas sólidos, los carcinomas comedonianos y los carcinomas anaplásicos.
Los carcinomas inflamatorios representan un subtipo de carcinoma singularmente agresivo; histopatológicamente, estos tumores suelen ser carcinomas anaplásicos, pero se caracterizan por una extensa invasión linfática dérmica, diseminación difusa, inflamación, enrojecimiento, hinchazón y dolor. El cuadro clínico a veces puede confundirse con una mastitis.
Otro subgrupo de tumores consta de más de un tipo de célula; aquí se observan componentes tanto epiteliales como mioepiteliales. Este grupo está representado por carcinomas que surgen de un adenoma complejo/tumor mixto, carcinomas complejos, carcinomas ductales y carcinomas papilares intraductales. Además, pueden aparecer carcinosarcomas o tumores malignos mixtos (compuestos por tipos de células epiteliales y mesenquimatosas, ambos malignos) y tumores mesenquimatosos malignos (osteosarcomas, condrosarcomas, fibrosarcomas y hemangiosarcoma), pero son relativamente poco comunes.
El pronóstico varía según estos tipos de tumores y va desde un riesgo relativamente bajo de recidiva, como se observa en perros con carcinomas complejos (96 % con supervivencia a los 2 años) hasta una supervivencia muy corta en perros con carcinomas anaplásicos y carcinosarcomas (0 % con supervivencia al cabo de 1 año) (1). Sin embargo, el subtipo histopatológico por sí solo no proporciona un pronóstico preciso; otros factores como el grado, el estadio y la presencia de invasión vascular desempeñan papeles importantes (2).
Patogenia
Los tumores mamarios en los perros dependen de hormonas. La oncogénesis mamaria canina implica una desregulación compleja de las hormonas ováricas (estrógenos y progesterona) y los factores de crecimiento (3, 4).
Los sitios más comunes de metástasis son los ganglios linfáticos regionales, los pulmones, el hígado y los riñones.
Factores de riesgo de tumores mamarios en perros
La exposición prolongada a estrógenos y gestágenos se asocia con un mayor riesgo de tumores mamarios en perros. Las perras que se han sometido a una ovariohisterectomía (OHE) antes de su primer estro tienen, al igual que los perros, una incidencia muy baja de tumores mamarios.
Las perras enteras tienen un riesgo general relativamente alto de desarrollar tumores mamarios. Según algunos registros de cáncer, entre el 50-70 % de todos los tumores en esta subpoblación de perros son de origen mamario (5, 6, 7).
Se ha cuestionado el beneficio de la prevención de tumores mamarios asociada con una OHE tardía. En el estudio retrospectivo original de casos y controles, se concluyó que la OHE después del tercer ciclo estral no confirió un menor riesgo de desarrollar tumores mamarios (8). Sin embargo, dos estudios prospectivos por separado, uno de los cuales fue aleatorizado, mostraron un riesgo significativamente menor de nuevos tumores en perros mayores, sexualmente enteros, que fueron esterilizados al tiempo que se les extirparon quirúrgicamente tumores benignos (36 % frente a 64 %) y malignos (31,5 % frente a 58,6 %) (9, 10). Estas publicaciones confirman que la exposición acumulada a las hormonas ováricas después de los primeros ciclos iniciales contribuye a la oncogénesis mamaria.
La exposición a estrógenos o gestágenos exógenos también aumenta el riesgo de desarrollar tumores (11, 12, 13, 14).
Varios otros factores también se asocian con el riesgo de desarrollar tumores mamarios. En concreto, los tumores mamarios rara vez se diagnostican antes de los 5 años de edad; sin embargo, el riesgo aumenta gradualmente a partir de entonces, y la edad promedio de perros con tumores es de 7-11 años (15). Además, los perros de raza pura y los perros de razas más pequeñas, así como el consumo de una dieta rica en carne roja y la obesidad, también se asocian con un mayor riesgo (16).
Signos clínicos de los tumores mamarios en perros
Los perros tienen 4-5 pares de glándulas mamarias; son muy comunes los tumores múltiples que afectan a más de una glándula y a ambas cadenas mamarias (50-70 % de los casos) (17, 18). Las glándulas caudales se ven afectadas con más frecuencia que las glándulas craneales.
Los tumores se palpan como nódulos o masas separadas, alrededor de los pezones, y su tamaño puede variar desde apenas palpables hasta grandes masas que se extienden por varias glándulas. Pueden afectar la piel y provocar úlceras.
Según la duración del crecimiento tumoral, así como el tamaño y el tipo de tumor, los ganglios linfáticos de drenaje (es decir, los ganglios linfáticos axilares e inguinales superficiales) pueden estar aumentados de tamaño y ser palpables.
En la mayoría de los perros, la enfermedad está confinada a las cadenas mamarias, con o sin los ganglios linfáticos, y están sistémicamente sanos en el momento del diagnóstico. Sin embargo, los perros con enfermedad metastásica avanzada o carcinomas inflamatorios pueden mostrar signos clínicos sistémicos como fatiga, malestar general, pérdida de peso e inapetencia.
Diagnóstico de tumores mamarios en perros
Los tumores mamarios en perros se suelen detectar mediante exploración física.
La evaluación citológica de una aspiración con aguja fina puede ayudar a descartar ciertos tipos de tumores no mamarios, pero puede no diferenciar entre tumores benignos y malignos, y puede no ser representativa de toda la masa, debido a la naturaleza heterogénea de los tumores mamarios. Todos los tumores mamarios se deben considerar potencialmente malignos. La evaluación histológica es la base del diagnóstico, ya que permite la clasificación y categorización histopatológica.
Debido al riesgo de metástasis, que puede afectar las decisiones de tratamiento, se recomienda la estadificación clínica antes de iniciar el tratamiento.
Estadificación clínica
El sistema TNM (tumor, ganglios linfáticos y metástasis) para la clasificación de tumores malignos (donde T describe el tamaño del tumor primario, N describe la afectación de los ganglios linfáticos regionales y M describe la metástasis a distancia) se utiliza ampliamente para la estadificación de carcinomas mamarios en pacientes humanas. Se utiliza un sistema de estadificación TNM modificado para estadificar los tumores mamarios en perros (19, 20). En resumen, el estadio avanza a medida que aumenta el tamaño del tumor primario, de 5 cm (estadio III). Independientemente del tamaño del tumor, la afectación de los ganglios linfáticos representa la enfermedad en estadio IV, y la metástasis a distancia constituye la enfermedad en estadio V (consulte la tabla Sistema de estadificación TNM modificado para tumores mamarios caninos).
Tabla
Sistema de estadificación TNM modificado para tumores mamarios caninosa
Asignar un estadio formal es útil para la coherencia en la comunicación y para fines de investigación. A nivel clínico, la estadificación de los tumores mamarios en perros debe seguir un abordaje práctico. El objetivo de la estadificación clínica es determinar la extensión de la enfermedad y la salud general.
Es necesario palpar cuidadosamente las glándulas mamarias e identificar y medir todos los tumores. El riesgo de desarrollar una neoplasia maligna aumenta a medida que aumenta el tamaño del tumor (17).
Las aspiraciones con aguja fina (FNA) de los ganglios linfáticos de drenaje, si están aumentados de tamaño y son palpables, son importantes para incluir cualquier ganglio linfático afectado en la extirpación quirúrgica prevista. La mayoría de los tumores se presentan en las glándulas caudales y drenan hacia los ganglios linfáticos inguinales superficiales, que normalmente se incluyen si se prevé realizar una mastectomía caudal simple o regional; por lo tanto, las FNA se pueden omitir en estos casos.
Además, se deben realizar radiografías torácicas de 3 vistas para evaluar la presencia de metástasis a distancia.
Es posible que no sea necesaria la ecografía abdominal como parte de la estadificación prequirúrgica de rutina, a menos que lo indiquen los signos clínicos en un paciente individual. La estadificación posquirúrgica, específicamente la ecografía de los ganglios linfáticos axilares e ilíacos internos, puede estar indicada en perros con subtipos histológicos de alto grado o agresivos para optimizar el plan de tratamiento y el monitoreo de la respuesta al tratamiento.
Por último, se debe evaluar la salud general del paciente mediante una exploración clínica, análisis de sangre y análisis de o***a.
Clasificación histológica
Teniendo en cuenta que la mayoría de los perros afectados tienen múltiples tumores mamarios, que pueden incluir múltiples tipos histopatológicos, todos los tumores deben extirparse y enviarse para evaluación histológica. Existen varios sistemas para la clasificación histológica de los tumores mamarios caninos, que utilizan criterios histopatológicos específicos (formación de túbulos, pleomorfismo nuclear y actividad mitótica). Por lo general, los tumores se clasifican de la siguiente manera: bien diferenciados (grado 1), moderadamente diferenciados (grado 2) y poco diferenciados (grado 3).
Tratamiento de los tumores mamarios en perros
Además de proporcionar tejidos para el diagnóstico histopatológico, la escisión quirúrgica completa logra el control locorregional en perros con tumores mamarios.
El abordaje quirúrgico depende del tamaño y de la ubicación de los tumores y puede lograrse mediante tumorectomía, mastectomía simple, mastectomía regional, mastectomía radical o una combinación de estos abordajes. En perros con múltiples tumores, sobre todo si se esterilizan al mismo tiempo que se realiza la extirpación de los tumores, no hay ningún beneficio comprobado en eliminar las glándulas normales, no afectadas, con intención profiláctica (16, 21, 22).
Después de la extirpación quirúrgica y la biopsia, se puede determinar la necesidad de tratamiento adicional. Los perros con tumores de bajo riesgo tienen una baja probabilidad de desarrollar metástasis a distancia y, por lo general, no requieren tratamiento sistémico (2).
Para diferenciar entre casos de bajo y alto riesgo, pueden ser útiles los factores pronósticos. Estos factores incluyen el estadio TNM, el grado del tumor, los subtipos de tumor y la presencia de invasión vascular (1, 16, 20, 22, 23, 24, 25).
Estos factores pueden usarse de manera individual o en combinación, mediante la implementación de un sistema de biopuntuación pronóstica publicado, que proporciona una mejor predicción en el paciente individual (2). Por lo general, el desarrollo de metástasis a distancia se asocia con un resultado mortal y, en teoría, identificar los casos con riesgo de metástasis e iniciar un tratamiento sistémico complementario eficaz puede mejorar el resultado.
Tratamiento sistémico de los tumores mamarios en perros
Dado que los tumores mamarios en perros se consideran tumores dependientes de hormonas, la ablación hormonal ovárica, lograda mediante la OHE, parece ser un tratamiento complementario lógico en estos casos. La OHE a menudo se realiza simultáneamente a la extirpación del tumor y se ha demostrado que disminuye la incidencia de nuevos tumores (independientemente del tipo de tumor primario) y disminuye o retrasa la incidencia de metástasis a distancia en un subconjunto de casos (9, 10).
Cabe destacar que este beneficio se limita a los perros con tumores positivos para estrógeno. El análisis de receptores tumorales (inmunohistoquímica para el receptor de estrógeno [ER]) puede ser útil para identificar a estos pacientes. Sin embargo, es importante que el laboratorio utilice una prueba de ER que haya demostrado predecir la respuesta a la ablación hormonal ovárica (10).
La quimioterapia con o sin AINE se utiliza, a menudo, como tratamiento complementario en perros considerados de alto riesgo de metástasis o paliativo para perros con metástasis establecidas. Muchos de los fármacos y protocolos se extraen de publicaciones sobre el cáncer de mama en humanos. Los datos sobre la eficacia en perros son limitados (16). Sin embargo, los estudios suelen ser ensayos retrospectivos, no aleatorizados, y con poca potencia estadística, y no se realizan según modelos médicos basados en la evidencia.
No obstante, los oncólogos siguen recomendando y ofreciendo quimioterapia a los perros que consideran que tienen un alto riesgo de fracasar debido a una enfermedad metastásica, ya que una publicación negativa y con poca potencia estadística puede no reflejar la verdadera actividad de estos protocolos. Es evidente que se necesitan más investigaciones para identificar fármacos y protocolos eficaces en perros con tumores mamarios de alto riesgo (16).
Prevención de los tumores mamarios en perros
Los tumores mamarios en perros se pueden prevenir mediante una ovariohisterectomía temprana.
Sin embargo, la OHE a una edad temprana puede aumentar el riesgo de varios efectos negativos para la salud. El mayor riesgo de hemangiosarcoma, osteosarcoma y linfoma es el más importante (10, 26, 27, 28, 29). A diferencia de los tumores mamarios, estas neoplasias malignas suelen diagnosticarse en estadios más avanzados y la mayoría de los perros afectados sucumbirán al cáncer a pesar del tratamiento. Debido a esto, las recomendaciones con respecto a la OHE temprana deben matizarse más (consulte el enlace al artículo de Hart et al. en Para más información).
A los propietarios de razas con riesgo de sufrir estas neoplasias malignas agresivas se les suele aconsejar que retrasen la OHE. Sin embargo, si se retrasa la OHE, es importante que los propietarios controlen a su perro, para detectar tumores mamarios, realizando exámenes periódicos en casa. A diferencia de las neoplasias malignas altamente agresivas mencionadas más arriba, la detección y el tratamiento tempranos son posibles y, a menudo, se asocian con resultados favorables.