27/03/2025
¡Hola a todos los amantes de los peluditos! Soy estilista canino, y hoy quiero hablarles de los riesgos de mi profesión, pero ¡con mucho cariño y una sonrisa! también quisiera mostrarles un poco los riesgos a los que como estilistas nos enfrentamos, Porque sí, aunque amo profundamente lo que hago, siempre hay algo de adrenalina en este trabajo
Primero, imagínate que estás trabajando con un perrito que, con su pelaje suave y brillante, es puro amor... hasta que decide que no está muy convencido de que le hagas un corte de pelo. ¡Sorpresa! A veces esos cachorros tienen mucha energía, y un movimiento brusco puede acabar en un pequeño accidente. Pero tranquilos, ¡todo forma parte de la experiencia! Con paciencia y práctica, todo se maneja con mucho cuidado.
Otro riesgo es, por supuesto, el manejo de las tijeras. No lo voy a negar: tener tijeras en las manos cerca de una carita adorable puede dar un poquito de nervios, pero la verdad es que el entrenamiento es la clave. Siempre estoy súper atenta, porque lo más importante es que cada perrito se sienta cómodo, relajado, y bien cuidado.
Y claro, no podemos olvidarnos de las razas de perros que tienen pelajes muy delicados o que requieren más tiempo de atención. ¡Esos son los que más me gustan! Pero también son los que a veces requieren más cuidados para evitar que se enreden o se caigan al mínimo toque. Un pequeño n**o, y ya estás metido en un dilema de paciencia y cariño. ¡Pero nada que no pueda resolver con amor y dedicación!
Pero sin duda, los que más representan un potencial peligro, son aquellos que no están acostumbrados a salir de casa o que les hagan su servicio de estética, y peor aún cuando se trata de recolecciones, desde el momento en que suben al carro para ellos es algo totalmente extraño, como si se tratase de un secuestro, ya que ellos no tienen ni idea a donde se dirigen ni conocen a la persona que se los lleva, imagínense lo estresante que puede ser, y hablando de riesgos, en perritos de edad avanzada, esto inclusive les puede provocar un infarto. Cuidar de ellos y acostumbrarlos a su servicio de estética también es un acto de amor💖
A pesar de los riesgos, estar rodeada de perros felices, con sus colitas moviéndose de alegría y esa carita de “gracias por hacerme lucir increíble” es lo que me hace volver todos los días. Ser estilista canino no es solo una profesión, es una pasión. Así que, aunque a veces haya un pequeño riesgo, el cariño y la satisfacción que recibo de cada peludito es infinitamente más grande.
¡A seguir cuidando de ellos con todo mi amor, siempre!