Los Amigos de Kyoto

Los Amigos de Kyoto " Aspiro a ser la Persona que mi perro cree que soy"

Paseamos, Educamos y bañamos a tu

22/05/2026

En 1917, mientras su unidad entrenaba en la Universidad de Yale antes de partir al frente europeo, el soldado Robert Conroy encontró a un pequeño perro callejero con orejas erguidas y cola corta. Lo llamó Stubby.

Cuando el 102º Regimiento de Infantería embarcó hacia Francia, Conroy lo escondió bajo su abrigo y lo llevó de contrabando. Nadie imaginaba que ese perro mestizo serviría 18 meses en el frente occidental.

Stubby estuvo presente en múltiples combates —tradicionalmente se habla de 17— junto a su unidad en Francia. Aprendió a reconocer el silbido de la artillería y a agacharse antes de las explosiones.

Tras ser afectado por gas mostaza, comenzó a reaccionar con anticipación ante ataques químicos, alertando a los soldados cuando detectaba el peligro en el aire.

En una ocasión atacó a un soldado alemán que intentaba infiltrarse en las líneas aliadas, ayudando a su captura. También fue herido por metralla y gas, pero regresó al servicio tras recuperarse.

En hospitales de campaña visitaba a soldados heridos, elevando la moral en medio del horror de la guerra.

Su unidad le otorgó de forma honorífica el rango de sargento, un gesto simbólico que lo convirtió en uno de los perros más reconocidos del conflicto. Tras la guerra, fue recibido como héroe en Estados Unidos y conoció a los presidentes Woodrow Wilson, Warren Harding y Calvin Coolidge.

Stubby murió en 1926. Hoy su cuerpo preservado se exhibe en el Smithsonian. No fue un perro entrenado para la guerra. Fue un callejero que decidió quedarse cuando otros habrían huido. Y eso, a veces, es la forma más pura de valentía.

20/05/2026
19/05/2026

Un tlacuache jadeando en una tarde calurosa — boca abierta, babeando, apenas moviéndose — parece que algo está muy mal. El primer pensamiento es casi siempre rabia. Casi nunca es rabia. Los tlacuaches tienen una temperatura corporal demasiado baja para que el virus de la rabia se replique eficientemente.

Lo que estás viendo es un animal que no puede enfriarse.

Los tlacuaches no tienen glándulas sudoríparas efectivas. No pueden jadear eficientemente como lo hace un perro. Cuando la temperatura sube, su opción es abrir la boca, babear y extender la saliva por su pelaje — una versión lenta e ineficiente del enfriamiento por evaporación que se queda atrás rápido en un día caluroso.

Esto se vuelve peligroso durante los primeros días calurosos. Una hembra con crías en la bolsa a principios del año ya está trabajando con una carga metabólica mayor de lo normal. Añade una tarde calurosa inesperada mientras aún lleva su pelaje de invierno, y su sistema de enfriamiento no puede seguir el ritmo.

No está tambaleándose porque esté enferma. Está tambaleándose porque su temperatura central está subiendo y no puede bajarla.

— Pon un plato poco profundo con agua en un lugar sombreado cerca del animal — no directamente junto a él. Necesita encontrarlo por su cuenta.
— No la rocíes con agua. El shock puede empeorar las cosas.
— No la toques. Un tlacuache sobrecalentado puede morder defensivamente — no por agresión, por estrés.
— Dale sombra y espacio. Si puede rehidratarse y enfriarse, se irá después del anochecer.
— Si no se ha movido para la mañana siguiente, contacta a PROFEPA (800-PROFEPA) o a una UMA certificada. No a control de plagas.

Limpia carroña, fruta caída y babosas del jardín. Come serpientes venenosas. No excava, no mastica cables, no revuelca la basura. Pasa por ahí, come lo que encuentra disponible, y sigue.

La boca abierta no es una demostración de amenaza. No es enfermedad. Es un animal intentando enfriar un cuerpo que no fue construido para el calor.

Un plato poco profundo con agua. Un rincón con sombra. Puede ser suficiente. 🌿

13/05/2026

En la orilla de un arroyo cristalino, una criatura diminuta de hocico alargado y pelaje tupido se detiene un instante. No es un ratón. Es una musaraña acuática, uno de los pocos mamíferos venenosos que existen en el planeta. Su saliva contiene una toxina capaz de paralizar ranas, peces pequeños e invertebrados mucho más grandes que ella, una capacidad que la convierte en una cazadora formidable. La imagen de este pequeño depredador, con su cuerpo vibrante de energía, es la misma, en esencia, que la del ornitorrinco macho activando su espolón venenoso en un arroyo australiano o la del solenodonte inyectando toxinas en la hojarasca caribeña: todos son mamíferos que quebrantan la regla de que el veneno es cosa de reptiles e insectos.

Pero su verdadero prodigio no es solo químico, sino físico. Su metabolismo es un motor tan acelerado que debe consumir casi su propio peso en alimento cada día. Si pasa más de unas pocas horas sin cazar, literalmente muere de hambre. Para saciar su apetito insaciable, se zambulle en las aguas frías del río. Su pelaje, extraordinariamente denso, atrapa diminutas burbujas de aire que la envuelven bajo el agua en un brillo plateado, manteniéndola seca y caliente mientras persigue a sus presas. La imagen de esta nadadora envuelta en una escafandra de plata natural es la postal de una fisiología llevada al extremo. Se cree, además, que emite clics ultrasónicos, una forma rudimentaria de ecolocalización, para encontrar su camino en la oscuridad de los túneles sumergidos.

Sin embargo, este portento de la naturaleza se enfrenta a un enemigo implacable: nuestra indiferencia. Su aspecto, similar al de un ratón común, la condena. En los jardines ribereños y las casas de campo, la gente coloca trampas o esparce veneno para ratas, y la musaraña, que nunca roe cables ni come grano, cae junto a las plagas. La imagen de una musaraña acuática mu**ta junto a un cebo envenenado, con su hocico puntiagudo y su pelaje plateado ya sin brillo, es la postal de una muerte por confusión. A esto se suma la contaminación del agua: es un bioindicador tan sensible que cualquier rastro de pesticidas, detergentes o fertilizantes en el arroyo la hace desaparecer. Si la musaraña se va, es que el agua ya no sirve ni para ella ni para nosotros.

Las causas raíz de su conflicto con los humanos son la confusión con los ratones, la contaminación de los cursos de agua y la depredación por parte de gatos domésticos. El impacto ecológico de su desaparición local sería un desequilibrio en las poblaciones de insectos acuáticos y pequeños invertebrados. El impacto moral es una lección sobre las apariencias: no todo lo que parece un ratón es una plaga.

La historia deja espacio para la esperanza realista, porque proteger a la musaraña acuática es sencillo. Si vives cerca de un arroyo, no uses veneno para ratas en el exterior. Si ves una pequeña criatura de hocico largo cerca del agua, no la mates. Observa su pelaje denso y recuerda que ese pequeño incansable está trabajando para mantener el río limpio. La próxima vez que alguien te diga que ha visto un ratón en la orilla, pregúntale si buceaba. Porque los ratones no bucean envueltos en plata. Un río sin su pequeño buzo plateado no es un río limpio, es un río que ha perdido su pulso. Actuemos hoy. Por la musaraña, que nunca duerme. Por el agua que la envuelve. Por nosotros, que aprendemos a no matar lo que no comprendemos.

05/05/2026

Eran las 11:47 p. m. de un martes en Eastpointe, Michigan, cuando la vida de Earl Green, de 75 años, quedó suspendida en un hilo.

Earl, quien padecia diabetes tipo 1, entró en un coma diabético mientras dormía. A pesar de contar con un monitor de glucosa, esa noche el silencio fue su peor enemigo: su teléfono estaba en modo silencioso y la alarma de emergencia nunca se escuchó.

Horas antes, todo parecía normal. Earl había cenado y enviado un mensaje de texto a su hijo con un simple "te quiero" antes de irse a la cama. Sin embargo, sus niveles de azúcar cayeron de forma drástica y repentina, dejándolo inconsciente y sin capacidad para pedir auxilio.

Pero no estaba solo. En la habitación descansaba Sarge, su perro mezcla de Pitbull de 4 años. Los perros tienen una capacidad asombrosa para detectar cambios químicos en el cuerpo humano a través del olfato, y Sarge supo de inmediato que Earl estaba en peligro.

Ante el silencio de la tecnología, el instinto animal tomó el control. Sarge no se quedó esperando; saltó sobre la cama y comenzó a lamer la cara de Earl y a golpearlo con insistencia. Su objetivo era sacarlo de la inconsciencia profunda.

Gracias a esa persistencia física, Earl logró reaccionar lo suficiente para recuperar algo de lucidez, alcanzar su teléfono y marcar él mismo al 911.
Cuando los paramédicos llegaron, confirmaron lo inevitable: sin la intervención de Sarge, Earl no habría despertado.

Esta historia, ocurrida en 2013, se ha convertido en un testimonio real de cómo la lealtad y los sentidos de un animal pueden superar cualquier dispositivo electrónico. Sarge no solo es una mascota, es el guardián que le devolvió la vida a su dueño cuando el tiempo se agotaba.

01/05/2026

🐶🐾 | El maltrato animal no es solo un acto de violencia, es una muestra de la pérdida de empatía como sociedad. Cada animal siente, sufre y confía en el ser humano; responder con abuso es fallar a esa responsabilidad básica de convivencia. Protegerlos no es opcional, es un deber ético que refleja nuestro nivel de humanidad.

Cuidar, adoptar y denunciar el maltrato son acciones concretas que generan cambio. Una sociedad que respeta la vida animal construye entornos más justos y sostenibles. La indiferencia también es parte del problema; actuar es parte de la solución.

30/03/2026

| Toby se aferró a lo único que quedaba de su humano, unos zapatos desgastados... 🐶🥺❤️‍🩹
En Ciudad Juárez (México), a las afueras de un hospital del IMSS, un hombre en situación de calle mxrió y dejó una escena que no necesitó explicación. Su perro, Toby, no se separaba de él, bloqueaba a quien intentaba acercarse y permaneció ahí incluso cuando el cuerpo ya no estaba. Con el paso de las horas, el lugar quedó vacío… salvo por unos zapatos desgastados que le pertenecían. Y fue ahí donde el perro se quedó, inmóvil, aferrado a ellos como si en ese objeto aún existiera algo de su dueño. Los vecinos, que lo conocían, se organizaron para darle sepultura cristiana; decían que era buena persona y que, aun sin tener nada, siempre cuidó de sus animales.

Toby no entendía la mu3rte, pero sí la ausencia. No quería comida ni moverse, solo permanecer junto a esos zapatos. Fue precisamente con uno de ellos que una rescatista logró acercarse: se lo mostró, y el perro, al reconocerlo, decidió seguirla. No fue obediencia, fue vínculo. La rescatista le abrió las puertas de su hogar, adoptándolo. Porque cuando ya no queda nadie, a veces todo el amor se concentra en lo último que permanece.

28/03/2026

💔 La mujer encontró a su perro después de un año buscándolo. Pero cuando fue a agarrarlo se dio cuenta de que no venía solo.

Lo había perdido en una mudanza. Un año de carteles, de grupos de Facebook, de recorrer calles. Hasta que alguien la llamó desde un barrio a veinte minutos de su casa 🧡

Fue corriendo.

El perro estaba ahí. La reconoció desde lejos y arrancó hacia ella. Pero pegado a su lado, trotando al mismo ritmo, venía un perro más pequeño y más flaco que se detuvo a unos metros y se quedó mirando la escena sin moverse 😮

La mujer se agachó a recibir a su perro. Lo abrazó. Y cuando levantó la vista el otro seguía ahí parado, sin acercarse, sin irse, con esa mirada de quien sabe que algo está cambiando pero no sabe si hay lugar para él.

Su perro se soltó del abrazo, fue hacia el otro, y volvió.

Lo hizo dos veces 💔

La mujer extendió la mano hacia el perro flaco. Él esperó un momento. Luego se acercó.

Se fueron los tres juntos. La mujer dice que no fue una decisión — que simplemente no había otra manera de terminar ese día 🐾

15/03/2026

La arrastraron por dos calles pegada a una camioneta… mientras la gente gritaba desesperada para que se detuvieran.Esa perrita era Chocolata.Muchos pensaron que no sobreviviría.Para quienes no conocen su historia, Chocolata fue arrastrada por una camioneta durante dos calles completas.La gente en la calle gritaba, corría, pedía que se detuvieran… pero los hombres que iban en el vehículo continuaron avanzando mientras ella sufría ese terrible martirio.Hasta que finalmente la policía logró detenerlos.Cuando Chocolata llegó a Milagros Caninos A.C. su estado era devastador… estaba prácticamente agonizando.Su cuerpo estaba destrozado y parecía imposible salvarla.Pero entonces intervino Dr. Osvaldo, quien luchó por su vida y logró algo que parecía un milagro: Chocolata sobrevivió.Las heridas fueron tan graves que perdió sus dos patitas… pero su historia no terminó ahí.Con el tiempo aprendió a moverse con un carrito especial y volvió a descubrir la alegría de vivir.Pero lo más increíble vino después.A pesar de todo lo que vivió, Chocolata tomó un curso para convertirse en perrita de terapia.El día del examen fue de muchos nervios; yo estaba afuera esperando como cualquier mamá preocupada… y Chocolata lo logró.Obtuvo la calificación más alta.Hoy, Chocolata y su compañera Capirotada son perritas de terapia que viven en Milagros Caninos, ayudando a otros y demostrando que incluso después del peor dolor, el amor puede transformar una vida.Porque algunos perros no solo sobreviven… se convierten en esperanza.

12/03/2026

Hay momentos que llegan sin avisar…

Las cámaras de esta casa captaron una escena que está conmoviendo a miles de personas.
Era una mañana como cualquier otra.
Este hombre se levantó esperando ver a su fiel compañero de siempre… ese perrito que tantas veces lo recibió moviendo la cola.

Pero algo era distinto, su perrito estaba acostado en su pequeño espacio, muy tranquilo…

tan tranquilo que parecía que aún seguía dormido..
Al acercarse, lo miró con atención…

y en pocos segundos entendió lo que estaba pasando.
La noticia lo tomó completamente por sorpresa.
Su pequeño amigo ya había partido en silencio durante la noche…

sin ruido, sin despedidas, como si solo hubiera querido descansar.

El hombre no pudo evitarlo.

Se sentó a su lado… y las lágrimas comenzaron a caer.
Lo miraba en silencio, como recordando los miles de momentos que compartieron juntos.

Cuando un perrito se va, no se pierde solo una mascota.
Se va un amigo que estuvo en los días buenos y en los días difíciles.

Quizás no pudo decirle adiós como hubiera querido…
pero el amor que compartieron quedó para siempre.
Desde aquí enviamos un abrazo lleno de respeto para su dueño…

y un gracias eterno a ese perrito que dejó huellas que nunca se borrarán.

Si tienes un perrito en casa, dale hoy un abrazo muy fuerte.
Disfruta cada momento con él, juega, camina y regálale tiempo.
Porque su amor es de los más sinceros que existen, y las huellas que dejan en nuestra vida nunca se borran.

12/03/2026

La golondrina que entró a tu garage en abril puede no ser la misma del año pasado. Quizás es su hija.

Las golondrinas tijeretas (Hirundo rustica) viven en promedio 2 a 4 años. Algunas llegan a 8 o 10, pero la mortalidad durante la migración es altísima — tormentas sobre el Golfo de México, depredadores en la ruta, agotamiento cruzando miles de kilómetros entre Norteamérica y Sudamérica.

Cada otoño, cuando "tu" golondrina parte, hay una probabilidad significativa de que no regrese. Pero el nido se ocupa de nuevo. A la primavera siguiente llega una golondrina, entra al mismo garage, se posa sobre el mismo nido de lodo, y tú dices: "ya volvió." En muchos casos es la hija — nacida en ese nido el verano anterior, que heredó la información del sitio natal y lo reencontró después de miles de kilómetros de migración.

Esta fidelidad al sitio está documentada. Los jóvenes nacidos en un nido tienen una fuerte tendencia a anidar en el mismo edificio o sus alrededores inmediatos. No en el mismo nido — a veces en el de junto, o bajo el mismo alero. Pero el edificio es el mismo.

Cuando destruyes el nido en octubre porque "ya está vacío" — estás borrando el punto de referencia que la siguiente generación buscará después de una migración de miles de kilómetros. El nido vacío en invierno no está abandonado. Está reservado.

La golondrina que ves cada año no es un individuo. Es una dinastía que se transmite tu dirección de generación en generación — siempre que el nido siga ahí esperándola.

Dirección

Insurgentes 701B
Atlixco
74270

Horario de Apertura

Lunes 6:30am - 8pm
Martes 6:30am - 8pm
Miércoles 6:30am - 8pm
Jueves 6:30am - 8pm
Viernes 6:30am - 8pm
Sábado 6:30am - 8pm

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