18/07/2018
Visitar el aposento de lo intangible
En los últimos meses ha sido un poco "difícil" por falta de una mejor palabra, hacerme entender por el Guaf, ha sido un constante ir y venir en su entrenamiento.
Desde hace meses, digo, que hemos estado en un rife y rafe sobre las salidas, sobre las idas a mis baños o jardines dentro de esta urbe, Guaf ha entendido mal, la mayoría de las veces, mis muy concisas solicitudes de ir a mis jardines, fueron en el mejor de los casos, no entendidas por este individuo de pocas luces.
Como resultado, mi augusta persona no ha podido estar tan presente como desea en esos recintos, por lo cual he tenido que establecer algunas nuevas reglas y normas dentro de esos lugares.
La primera de ellas es que cuando yo me retiro del grupo que me acompaña, no deseo la menor de las interrupciones, no quiero que me den lata estando todo el tiempo a mi lado.
Si en estos momentos de retiro y esparcimiento yo decido socializar con otros grupos de guafs, no se deberá interferir con esto, pues como buen gobernante yo pretendo estar al tanto de las vidas de mis súbditos.
NO se yantará hasta que yo no lo apruebe, y pruebe, los manjares son míos y los comparto si yo así lo deseo.
Cualquier nuevo miembro del séquito deberá ser aprobado por mi, de lo contrario arriesgamos a tener de compañía a sujetos sin conocimiento de los cuidados que deben tener con mi persona y con mis necesidades. Como es el reciente caso de esta contratación (espero que temporal) del Guafente; pues no entiendo su rol dentro de mi grupo, a mi solamente me ha traído disgustos y sin sabores, amén de unas cuantas mordidas. Ya le he indicado su lugar y el me ha respondido con un lenguaje tan ordinario que no me ha sido posible entender más que 2 de cada 25 términos que él usa. Adicionalmente está siendo adiestrado por la Guaf Loca, con lo cual es imposible que salga nada bueno de eso.
Dicho todo lo anterior quiero invitar a los Guafs de protectorado, que visiten mis jardines, solamente les pido que no lo hagan en el mismo momento que yo, pues no me gustan las amontonazones.
Caldillo per secula seculorum.