13/02/2026
today i removed the third piercing from my left ear and i put co***ne in my lipgloss so when he kisses me he thinks i am god.
dolores, 'lo' cuando llora, 'lottie' cuando la noche se pone íntima, siempre fue la niña de manos juntas y mirada baja, la que parecía tallada en mármol blanco.
pero el mármol también se agrieta y, debajo, late algo tibio.
catedral en ruinas iluminada por velas y campanas lejanas. la iglesia es la jaula cuyas columnas hacen de costillas y contienen al verdadero monstruo, aquel teñido en sangre. el que espera paciente bajo la piel, rezando por ser liberado, un corazón delator tras la feminidad que un día fue bautizada y celebrada, ¿hoy, mancillada? no, santificada.
aúllas a la luna, a mi espejo, y tu voz, para mí, es una caricia que desarma. cuando él siembra la semilla de la que nacen los mundos en su tímido vientre, no hay horror en la mirada del cervatillo, sino algo más peligroso, y es que se ha quemado la llave del laberinto, de su hierro fundido han moldeado la cruz que sobre el pecho de la virgen cuelga.
ninguna iglesia podría igualar la santidad de mi anhelo al tocarte, ninguna fe me daría la misma paz que encomendar mi vida a complacerte, pero 'lola' se arrodilla con la barbilla en alto. la devoción en sus ojos conduce a la cuerda que da vuelta y media alrededor de la palma de su mano, la que ahora está floja, pero que también sabe que podría tensar en cualquier momento y del cuello privarle toda respiración si quisiera.
lo que tiene la autodestrucción es que, resulta algo tan sumamente íntimo, que te vuelves adicto a ella. sabotaje emocional, sólo me siento viva cuando sé que hay algo que duele. blasfemia a los ojos de los curas de la parroquia y un milagro entre rejillas de confesionario cuando tiro y del collar te acercas un poco más, y entonces, colisión de rocas y marea. tú el navegante de mis aguas y yo el cántico de sirena.
dolores estaba horrorizada por los vínculos que unían a las personas, le producían una ansiedad que, entre temblores de muelas, la llevaba a rechazar toda congregación si no era aquelarre o querella. en el dolor de las brujas encontraba pertenencia y en la suavidad, fantasmas tendiéndose sobre ella. pero cuando él la sostiene, no como maestro de nada, sino como aprendiz y devoto... entiende que ha cruzado ya una puerta que creía invisible, escondida y ahora conquistada, permitiéndole justa y merecida entrada.
ella seguiría siendo 'lo', con los labios brillantes y la mirada oscura, capaz de ofrecer el cuello y también de morder. no hay inocencia perdida en una chica en sus veinte, sí vulnerabilidad compartida, y en ese pacto implícito y silencioso, feroz y peculiar, encuentran una santidad que no pide absolución.
carencias de cordura,
letra tallada en la piel.