08/06/2026
Hace unos 3 años me dijeron que la epilepsia no mataba... Se equivocaban...
Mata la mente, la capacidad de reconocer el mundo que hasta el momento conocen, mata la seguridad, la percepción de lo que viven, el cómo lo viven y el cómo lo sienten... La epilepsia mata, lentamente, pero sin piedad...
El domingo se fue la que para mí es sin lugar a dudas la Akita japonés más especial. No me olvidaré del día que la conocí en un curso de cachorros, su único interés era oler todo, durante semanas estuvo así, analizando desde la calma, incluso podría parecer pasotismo, absolutamente todo lo que había a su alrededor. La Akita de la mirada dulce, la sociable, la a veces osada y atrevida, la más payasa. No era el primer perro primitivo con el que trabajaba, pero rápidamente se ganó el puesto de la preferida de esas razas. Y también demasiado rápidamente aparecieron los primeros síntomas de una enfermedad, en su caso idiopática, que marcaría por siempre sus últimos años.
Gracias a ella conocí a una familia de 2 que pasaron a ser 3 con su llegada y que pronto se convertiría en 5... Los que me removían toda la escuela cada viernes durante 5 años, los 5 años que Tsuky estuvo entre nosotros.
Te echaremos mucho de menos Akatsuky, pórtate bien ahí arriba y no hagas maldades con Lluvia y con el resto que nos esperan allí.
Cada perro y familia con la que he trabajado en estos años, y ya son algunos más de 15 los que llevo arropada de familias increíbles... Es especial para mí, pero Tsuky me removió muchas cosas desde el principio y cómo no podía ser de otra manera, hoy cuando me he enterado de la noticia, removió mucho más de lo que ella cree con su marcha.
Vuela alto Tsuky. Un abrazo inmenso familia ❤️
*Gracias Lluvia por enseñarme a ver dónde ni tan siquiera había mirado*