19/08/2026
HOOPERS. ¿Lo conoces?
Si haces agility, practicas algún deporte con tu perro o simplemente buscas una actividad estructurada que combine movimiento, comunicación y trabajo mental, probablemente merece la pena que empieces a mirar hacia Hoopers.
A primera vista puede parecer una especie de agility “más sencillo”.
Pero no lo es.
Hoopers comparte con el agility la existencia de un recorrido, la necesidad de interpretar información del guía, anticipar trayectorias y resolver una secuencia de elementos. Sin embargo, introduce algunos cambios que modifican bastante la experiencia.
El perro no tiene que superar saltos.
No existen los grandes obstáculos de contacto elevados característicos del agility.
El recorrido se construye mediante hoops, túneles, barriles, gates y líneas de desplazamiento generalmente más fluidas.
Y hay otra diferencia especialmente interesante: el guía trabaja mucho más a distancia.
No se trata únicamente de correr junto al perro señalándole constantemente hacia dónde debe ir. El perro necesita mantener una trayectoria, interpretar información espacial, responder a indicaciones distales y continuar resolviendo mientras existe una separación física mayor respecto a la persona.
Eso convierte Hoopers en una disciplina muy interesante desde varios puntos de vista.
Por un lado está la dimensión física.
Eliminar los saltos modifica necesariamente parte de las demandas biomecánicas presentes en otros deportes. Desaparecen el despegue y la recepción repetida sobre obstáculos elevados y se reduce una parte concreta de las exigencias asociadas al impacto vertical.
Pero conviene no simplificar.
Menor impacto no significa impacto cero.
El perro sigue acelerando. Sigue frenando. Sigue modificando trayectorias. Sigue entrando y saliendo de túneles. Y sigue tomando decisiones mientras se desplaza a velocidad.
Y aquí llegamos a un punto que considero especialmente importante.
El deporte bien construido puede aportar salud.
Puede mejorar coordinación, propiocepción, competencia motora, capacidad cardiovascular, seguridad, comunicación y cooperación.
Pero el deporte mal estructurado también puede generar exactamente el fenómeno contrario, y es algo que vemos frecuentemente en la actualidad.
A veces vemos un perro enormemente activado y lo interpretamos como un perro extremadamente motivado. Y eso es un grave error.
Vocaliza. Tiembla antes de entrar. No puede esperar.
Y decimos:
“Le encanta.”
Pero querer repetir algo con enorme intensidad no demuestra necesariamente bienestar.
Porque existe una diferencia importante entre motivación y dependencia de la activación.
Entre placer inmediato y bienestar global.
Entre un organismo capaz de activarse para resolver una tarea y otro que empieza a tener dificultades para volver a un estado de regulación.
Y esto importa muchísimo más de lo que parece.
Porque muchos de los problemas relacionados con el deporte no aparecen durante la actividad.
Aparecen después.
En la recuperación. En la calidad del sueño. En la anticipación creciente. En la frustración. En la incapacidad para desconectar. En pequeños cambios emocionales que normalizamos porque el perro sigue rindiendo.
Y quizás esa sea una de las preguntas que deberíamos empezar a hacernos con cualquier disciplina, incluida Hoopers:
¿estamos construyendo un perro que disfruta del deporte o un perro que necesita cada vez más deporte para alcanzar el mismo estado de activación?
Porque no se trata únicamente de qué deporte elegimos.
Se trata de cómo construimos ese deporte alrededor del perro.
Por eso tan importante entender como afecta el estrés en perros de deporte y competición, pero no desde la visión clásica, sino desde los últimos avances: cómo detectar sobrecarga antes de que aparezca el problema evidente, cómo mejorar comunicación y relación dentro del contexto deportivo, qué papel juega la recuperación, cómo diferenciar activación funcional de hiperactivación y por qué el rendimiento puede mantenerse durante bastante tiempo mientras el bienestar empieza silenciosamente a deteriorarse.
Y Por eso este tema lo trataremos en Takoda Academy Foundation, porque hacer deporte con un perro puede ser extraordinario, siempre y cuando el objetivo sea pasarlo bien, bienestar compartido y mejorar con ello nuestro vinculo y relación.
Porque algo que digo desde hace muchos años: primero el perro, luego el deporte.
MarcosJ. Ibáñez