13/12/2025
Luigi, un italiano jubilado de 70 años, lleva tres años recorriendo Europa con su camper. Un largo viaje en el que le acompaña Billy, un perro de agua mezclado que se ha convertido en su familia desde lo que lo adoptó con solo tres meses. "Lo encontré en una web donde unos chicos ofrecían en adopción una camada y me fui a Nápoles desde Milán, 900 kilómetros de carretera, para recogerlo", explica.
Desde entonces, Luigi y Billy son inseparables. "Se ha creado un vínculo de amor incondicional entre los dos. Es lo más importante para mí", cuenta Luigi entre lágrimas.
Los dos llegaron a Valencia en su camino hacia Canarias, donde habían quedado con unos amigos. Pero el viaje y su vida se truncó el pasado 28 de octubre. Ese día se encontraban en Port Saplaya, dando un paseo por una zona de campo tras el centro comercial Alcampo, cuando Billy de repente salió corriendo, cree que detrás de un conejo. "Yo lo llamaba y lo llamaba, pero no volvía", relata.
Con la ayuda de la asociación Perros Desaparecidos de la Comunidad Valenciana han contactado con protectoras, veterinarios y fuerzas de seguridad, sin descanso y sin perder la esperanza, pero sin resultado hasta el momento, a pesar de que cuenta con un pequeño ejército de voluntarios que se ha volcado para encontrar a Billy. "Queremos pensar que una persona al verlo perdido se lo ha quedado con buena intención. Billy lleva un chip italiano y está registrado en la Comunidad Valenciana. Si lo hubieran llevado a un veterinario se hubiera sabido que está en búsqueda".
Desesperado, Luigi ha decidido ofrecer una recompensa de 1.000 euros para aquel que devuelva a Billy con vida o aporte información que conduzca directamente a su paradero. "Necesito saber qué ha pasado con él, dónde está. Si estuviera mu**to, sería muy duro, pero estoy convencido que lo vamos a encontrar", afirma visiblemente emocionado.