24/06/2026
Muchas veces nos esforzamos demasiado en encontrar la herramienta perfecta para nuestro perro… y demasiado poco en aprender a usarla.
Collar, arnés, correa… ninguna herramienta educa por sí sola.
Aquí enseñamos cómo trabajamos nosotros, compartimos nuestra experiencia, nuestra forma de manejar y la importancia de la comunicación real con el perro.
Porque cuando alguien dice: “el collar es malo”, yo siempre pienso lo mismo: no es la herramienta, es el uso que hacemos de ella.
Cuando existe comunicación con el perro, muchas veces no hace falta apenas intervención. Solo la mínima sensibilidad en el contacto con la correa para que el perro entienda.
Y cuando hay entendimiento, puedo ir con collar o puedo ir con arnés. La herramienta deja de ser protagonista.
Lo que sí me preocupa es otra cosa: no saber comunicarme con mi perro, que el perro vaya tenso, reactivo, frustrado, tirando de la correa… y que en lugar de aprender como tutor, busquemos herramientas que compensen la falta de comunicación.
No se trata de evitar que el perro sienta.
Se trata de enseñarle a entender el mundo y enseñarnos nosotros a guiarlo.
Formaros. Aprended. Observad a vuestro perro.
Dadle paz, claridad y relajación.
Y sobre todo: disfrutad de los paseos.
No os obsesionéis tanto con la herramienta.
Esforzaos en convertiros en buenos tutores.
Porque cuando la comunicación aparece, casi todo cambia.