03/04/2014
!! ATENCIÓN A LAS PULGAS Y GARRAPATAS QUE COMIENZAN A LLEGAR EN PRIMAVERA!!
Con la llegada de la primavera y el verano es sinónimo de garrapatas y pulgas, pues con el aumento de temperatura se registra la eclosión de sus huevos y larvas.
Son de carácter invasivo y a veces agresivo. En un período normal de succión de sangre entre 20 y 150 minutos, la pulga puede absorber entre 10 y 20 veces el volumen de su estómago. Sin contar la irritación y molestia que ello produce, el asedio de pulgas en perros y gatos “puede provocar les anemia, fiebre, decaimiento, pérdida de peso y apatía, y en animales debilitados o cachorros, puede llevar a la muerte”
Las pulgas también son responsables de un debilitamiento del pelaje del animal. También producen Dermatitis Alérgica, pues la saliva de la pulga contiene una sustancia parecida a la histamina. Sus secuelas son lesiones costrosas, alteraciones seborreicas, caída de pelo y daños resultantes de los lamidos y rascaduras. Estas lesiones suelen confundir a los propietarios quienes piensan que sus mascotas pueden estar cursando con sarna o tiña, ya que las lesiones pueden ser muy parecidas.
A esto se suma que las pulgas transmiten una bacteria que daña la membrana de los glóbulos rojos especialmente en gatos y liberan la hemoglobina, provocando la anemia infecciosa felina. La falta de oxígeno transportado por la sangre provoca que los gatos presenten respiración agitada, coloración amarillenta en encías y ojos, e incluso pueden llegar a morir por un tratamiento tardío.
Garrapatas que arponean
Alojadas en lugares de alta irrigación sanguínea y difícil acceso para el animal, como orejas y cuello, las garrapatas arponean la piel. Este parásito se presenta con mayor frecuencia en el perro.
Un can con alta carga de garrapatas puede arriesgar su vida principalmente por Ehrlichiosis, una enfermedad que provoca hemorragias en diferentes zonas del cuerpo del perro. Esta enfermedad se produce porque la garrapata es capaz de transmitir durante la succión el microorganismo Ehrlichia canis, que destruye las plaquetas, provocando problemas de coagulación y hemorragias. Además provoca fiebre muy alta, aumento de ganglios, problemas respiratorios, anemia, signos neurológicos, ceguera y vómitos en su fase aguda