20/05/2026
Ayer también tuvimos que dejar ir a Lilly... y os queremos contar su historia, por si alguien conoce un caso parecido y puede ayudarle.
Lilly y sus hermanos (nuestra camada Harry Potter) fueron tirados a un contenedor recién nacidos, probablemente la cabeza de Lilly golpeó al caer, pero creció sin mostrar síntomas extraños. Fue adoptada y cuando pasó la etapa de cachorra empezó a tener conductas: miedo, protección de recursos, agresividad... etc. Sus adoptantes la llevaron a un educador durante meses y aunque mejoraba en ciertos aspectos, en otros empeoraba y se hacía incontrolable.
Hace unas semanas Lilly volvió a la protectora y la hicimos un TAC rápido por recomendación del educador que había trabajado con ella... el resultado: devastador. Tenía gran daño neurológico causado por un traumatismo neonatal, la estaba afectando a la vista, al carácter y probablemente pronto empezaría a tener convulsiones; no existía tratamiento y sólo podía ir a peor (siendo ya una perra imposible de manejar y que estaba sufriendo). Ayer la dejamos descansar, con todo el dolor que ello suponía, porque es muy injusto que una perra de 1 año y medio tenga que haber sufrido tanto, simplemente porque algún desgraciado decidió lanzarla a un contenedor y seguir con su vida sin más.
Hay dos personas que nos han ayudado mucho con este caso y queremos agradecérselo, Olga de Clínica veterinaria Anjana, y Jorge, de Cantabrican. Gracias por demostrar el amor por los animales, que hace que nos unamos en casos tan duros.
Vuela alto Lilly, no te olvidaremos. 💫