16/01/2014
¡Hola! Muy buenas tardes-noches.
Hoy me apetece escribir sobre el rescate de animales, pero no hablo de cogerlos en la calle y llevarlos a una protectora, sino de la gente que los coge, decide quedarse con ellos, vengan con los problemas que vengan, y los saca adelante con todo su esfuerzo y el del animal.
Que conste que respeto al máximo las asociaciones y protectoras, la labor y el gran esfuerzo que hacen. Pero eso ya lo sabemos todos. También respeto a quien lleva al animal a un refugio, por supuesto (yo misma lo he hecho). Hago estas aclaraciones para que no haya mal entendidos. Por mi parte, todo aquel que ayude a un animal, es un héroe.
Muchos de mis conocidos (incluida yo) nos hemos acabado quedando con los animales que hemos salvado de la calle.
Y es que algunas veces pasa, que sientes un flechazo de amor hacia ese animal.
Típica película de amor…
Tú lo miras, él o ella te mira, y desde ese momento sabes que va a ser para siempre. No lo puedes resistir. Claro que, acabas de conocerlo, no sabes nada sobre él. Pero no importa, lo llevas a tu casa, le ofreces algo de beber, algo de comer, lo típico al principio.
Se abalanza sobre la comida. ¿Cuántos días llevaría sin comer? –Te preguntas- Piensas, que tampoco le vendría mal un baño, pero esperas a que haya más confianza.
Al día siguiente, lo llevas al médico; tiene malas noticias, está enfermo.
Aunque lo acabas de conocer, te desesperas, haces quinientas preguntas al doctor, harás lo que sea por salvarlo, cueste lo que cueste.
Sabes que de algún modo lo lograréis superar. Esta relación no se puede acabar así como así, no lo permitirás.
Manda reposo y un tratamiento carísimo, pero no importa. Pides ayuda, suplicas. Conocidos y desconocidos se unen a la causa.
Te asombras al comprobar que existen más héroes anónimos de los que pensabas, y se lo agradeces con todo tu corazón.
Es dura la batalla que hay que luchar, pero con todas las fuerzas y el empeño por ambas partes logras ver un ápice de luz.
Pero aún queda mucho trabajo por delante. Eso tampoco te importa, solo piensas en la promesa que le hiciste “Yo te sacaré de ésta” .
El hambre que el sentía al principio desaparece, por efectos secundarios de los medicamentos.
-Tienes que comer, tienes que ponerte fuerte, necesitas energía. Necesito que esto salga bien. Los dos lo necesitamos.
Solo se limita a apartar la cabeza cuando ve la comida.
Tú, frustrado, agarras la comida con la mano y se la metes a la fuerza en la boca-¡Yo siempre cumplo mis promesas y tú vas a comer!- Gritas desesperado. Te entiende, aunque sigue sin apetito, notas como ofrece menos resistencia y sonríes.
Tras infinitos meses de recuperación, enfados, esfuerzos y demás, vas notando como mejora, día a día.
Sientes que puedes con todo, os contagiáis mutuamente la alegría.
Todo va a mejor. Todo saldrá bien. Esas frases han estado sonando en tu cabeza todo este tiempo, hasta que ya no os hacían falta.
Una mañana te despierta enérgicamente, dando saltos en tu cama, te despiertas sonriente y te besa, tú le abrazas. Es el día en que hay que volver al médico.
Esta vez todo es distinto- La enfermedad ha desaparecido por completo- Dice el doctor.
Sois los seres más felices del planeta en ese momento. Sólo queréis tumbaros juntos en la hierba, retozar, no pensar en nada más.
Ese gran día, lo cambió todo.
Y efectivamente, como sabías desde el principio, os convertisteis en inseparables.
Esto sería un taquillazo, fijo. =) Me enredo escribiendo.
Más o menos he contado lo que pasa cuando salvas un animal de la calle y te lo quedas. Mucha gente no lo entenderá, otros se burlaran, pero yo lo siento así. Te dan amor, mucho amor, puede que más que muchas de las personas que conozcas. Para mí un animal puede llegar a ser un hijo, un hermano, tu mejor amigo.
Quiero dar las gracias desde aquí a todos esos héroes anónimos que hacen lo posible por los animales. (Anónimos y no tanto) =)
Muchas gracias por haber leído esto y espero que os haya gustado la película que me he montado.