31/08/2026
Su historia es tan bonita como difícil.
Apareció deambulando sin rumbo en una urbanización y una pareja consiguió, con el paso de los días, engañarle para hacerle entrar a su jardín. Una vez dentro, cerraron las puertas. Le pusieron nombre y le invitaron a formar parte de su familia, pero Bubu no sabía que alguien podía quererle así que permaneció en el que estaba seguro de que era el único lugar que merecía, el jardín, durante meses. Nunca se dejó tocar, nunca se sintió capaz de confiar.
Un día, hubo una disputa entre la manada que vivía en aquella casa y él, que a fin de cuentas seguía siendo intruso, y se tuvo que marchar.
Probablemente ese día fue el más difícil de su vida.
Con los ojos redondos, llenos de todo el miedo que cabía en ellos, miraba a todas partes. Necesitaba consuelo pero nadie podía ofrecérselo sin causarle más terror.
Así que, ya en residencia, trabajamos la confianza dándole durante muchísimo tiempo solo una cosa: espacio.
Y poco a poco, el miedo se fue apagando. La semilla de la ilusión se había clavado y ya se atrevía a acercarse cuando le llamaban, porque esperaba una chuche o una caricia y no un golpe. Ya no.
Han pasado tres años y ahora está listo para irse. Ahora sabe que merece que le quieran tanto como él es capaz de querer, y eso es mucho.
Bubu se lleva bien con otros perritos, es paciente, calmado y equilibrado. Es tranquilo, inteligente, noble y bueno, y siempre será un poco tímido. Tiene unos 5 años aproximados y es cruce de mastín, así que no habrá muchos correos de gente interesada en compartir la vida con un perrito valiente. Por suerte, solo hace falta 1. El de su familia de verdad.
Así que si eres tú, ponte en contacto porque hace mucho que Bubu te espera. Y si no lo eres, comparte y ayúdale a encontrar su lugar en el mundo.
Se lo merece.
Está en Sevilla y puede viajar.
[email protected]