07/05/2026
📝 EL PERRO DE COBRO
En los últimos meses debido a mi trabajo entrenando y formando perros especialistas en el cobro no dejo de tener conversaciones sobre este tema. El cobro es una aptitud en los perros de caza que en muchas ocasiones infravaloramos o no le damos toda la importancia que realmente tiene.
Partimos de la base de que una vez que abatimos una pieza tenemos que hacer lo imposible por recuperarla, tarea que en algunas ocasiones se complica bastante y es ahí cuando realmente valoramos las aptitudes y habilidades de un buen perro de cobro.
Sin embargo, pese a estar más que demostrado la seguridad y las garantías que nos proporciona un perro de cobro en nuestras jornadas de caza sobre todo en puesto fijo aún sigue habiendo cazadores que salen al campo sin perro o con un perro sin educación ni entrenamiento. Eso en el mejor de los casos, en otros muchos lo que tenemos es un rival más que un aliado. Perros que no embocan las piezas, perros que no quieren entregar, perros que mastican, tragan o entierran las piezas… En definitiva, perros con conductas que impiden o limitan la culminación del lance y que, en muchas ocasiones, nos hace cuestionarnos si compensa tener un perro para el cobro.
Pero el principal problema al respecto esta justo en la base, en los primeros contactos, en los primeros juegos, en los primeros “cobros”.
Existe una especie de fuerza inevitable que nos obliga a lanzar a nuestro cachorro con dos meses una pieza de caza. Nos angustiamos si nuestro cachorro cumple los cuatro meses y aún no ha mordido caza. dicen algunos. Otros… .
En mi opinión, queremos simplificar demasiado la cosa y lo que hacemos es complicarla mucho más.
Mi conclusión, después de algunos años entrenando algunas decenas de perros de cobro es que lo fundamental es el instinto de cobro. Si quiero que mi perro sea un auténtico especialista en el cobro necesito que tenga un instinto de cobro muy alto.
Pero el instinto de cobro no se puede medir lanzando un trozo de carne (pieza de caza) a un cachorro puesto que cualquier perro, aún sin ser de una raza cazadora, puede coger ese trozo de carne (pieza de caza) y portarlo en la boca mientras “piensa” que hacer con él. Nos engañamos nosotros mismos mientras enseñamos a nuestro cachorrito a defender y proteger su recurso más preciado, el alimento. Así el único instinto que estamos midiendo es el de supervivencia y no el de cobro.
Siguiendo esa lógica si lanzo una codorniz a un cachorro de Pastor Alemán, de Husky Siberiano o de Dóberman es posible que me hagan pensar que puedan ser buenos perros de cobro en un futuro.
Por otro lado, el hecho de que un cachorro recoja un zorzal que le hemos lanzado a unos tres metros de nosotros, a la vista y en un terreno liso y limpio como la palma de la mano y nos lo traiga hasta nuestros pies tampoco nos esta asegurando nada. Eso esta lejísimos de ser un cobro real. Lo normal será que abatamos piezas a varias decenas de metros del punto donde se encuentra nuestro perro, en un terreno más o menos sucio, y en muchas ocasiones sin que el perro haya podido ver la caída de la pieza. En este escenario, ¿tendrá mi perro motivación e instinto suficiente como para buscar arañándose la cara, sin ninguna referencia salvo nuestra invitación a buscar? ¿Será capaz de mantener la buscada durante minutos hasta que consiga localizar la pieza?
Si damos por hecho que nuestro perro hará todo esto porque con dos meses cobra un zorzal congelado en el patio de casa estamos engañándonos.
Llegados a este punto, la pregunta que surge es ¿Y entonces cómo lo hago? ¿Cómo puedo medir el instinto de cobro de mi perro?
La respuesta es clara y directa. Jugando con juguetes. Así, como suena.
Muchos clientes se extrañan cuando les cuento mi sistema para valorar a su perro y, posteriormente, entrenarlo como perro de cobro.
Se trata de motivar a nuestro perro para que cobre una pelota, un mordedor o un dummy. Si después de un tiempo razonable y habiendo presentado una amplia variedad de juguetes de forma correcta y motivadora nuestro perro no tiene interés por estos nos esta dando respuestas. Como en todo en la vida hay excepciones pero, por regla general, un cachorro o perro joven que no muestra interés por cobrar un juguete no será un buen especialista del cobro. Hace falta mucho instinto y motivación para resolver cobros complicados y exigentes, o para enfrentarse a jornadas de caza cuyo volumen de piezas abatidas sea muy alto. Es en estás situaciones donde el instinto de cobro marca la diferencia.
Por esta razón para mi es requisito fundamental e imprescindible que un perro quiera cobrar un dummy para que su entrenamiento como perro de cobro sea viable y ofrezca garantías de éxito. De lo contrario no me queda más remedio que descartarlo como perro especialista para el cobro. Lo que no significa que ese perro no pueda ser un buen perro de caza al salto y realizar dos o tres cobros (relativamente sencillos) en una jornada cinegética.
Insisto, como siempre, en que estás son mis conclusiones. Conclusiones sacadas de la observación y el trabajo durante un tiempo razonable, y basado en la experiencia con un número de perros suficiente como para sacar conclusiones fiables.
Y como siempre digo, aquí lo dejo por si a alguien le pudiera servir. Al fin y al cabo las conclusiones personales son como las lentejas, quien quiere las toma y quien no las deja.
Seguimos trabajando… 💪🏽