29/10/2025
En cada patio viven dos mujeres.
El destino, como si fuera intencional, las coloca una al lado de la otra.
La primera — es la que lleva el calor en el alma.
En sus manos — una bolsa de comida comprada con los últimos euros de la pensión,
en los bolsillos — migas para los pájaros,
y en su corazón — un refugio para todas las almas sin hogar.
Conoce a cada gatito por su nombre,
los cubre con cartones para protegerlos del viento,
les pone mantas viejas como si fueran cunas.
Su paraguas está viejo y torcido,
sus zapatos empapados,
pero ella sigue caminando — bajo la lluvia, en el frío, en el cansancio.
Porque si no es ella — ¿quién?
Y está la otra.
Tiene las manos cuidadas, la casa huele a limpieza,
y todo dolor ajeno le parece demasiado.
Le molesta el maullido bajo la ventana,
el olor del sótano y la bondad de los demás,
que le recuerda, demasiado fuerte, que todavía tiene conciencia.
No quiere ver la suciedad, ni las pulgas, ni el dolor.
Quiere que todo parezca como si no existiera.
Limpio. Silencioso. Cómodo.
Y así viven, lado a lado.
Una — salva en silencio, sin pedir nada.
La otra — se queja en voz alta de cuánto la cansa todo esto.
Pero el mundo no se sostiene sobre los suspiros.
Se sostiene sobre los que se quedan,
los que calientan las patitas frías,
los que comparten el último pedazo de pan,
los que no pasan de largo.
Mientras una abuela abrace una bolsa de comida contra el pecho —
el mundo tiene esperanza.
Mientras alguien susurre: «Aguanta, pequeño, lo lograremos» —
la esperanza sigue viva.
🕯 La suciedad se puede limpiar con agua.
La indiferencia — con nada.
¿CUÁL DE ELLAS ERES TÚ???
Anna Cats
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