26/11/2014
(LUCERO: ADOPTADA)
Lucero es una hembra de podenco canario joven, de casi dos años. Que llegó al albergue en los huesos, desnutrida y con llagas en su cuerpo, tras ser vista vagando por Ravelo, quizá dejada a su suerte o quizá una de las que tienen suerte y logran escapar del maltratador que les mata de hambre y les condena a una vida de miseria.
Hoy en día Lucero ha dejado atrás todo la vida de miseria que era su destino y mira al frente con dignidad y esperanza de una segunda oportunidad, una vida de perra de caSa, de familia. Su elegancia, discreción y timidez son parte de su encanto y sello de esta preciosa raza 100% canaria. Lucero es una hembra de podenco canario joven, de poco más de año y medio, de carácter tranquilo y elegante.
Destello es un cachorrito macho de podenco canario de poco más de un año de edad, que llegó en diciembre de 2013 al albergue junto con Lucero y su hermana Presumida, todos en muy mal estado físico, en los huesos y totalmente desnutridos.
Destello es un poco tímido al principio, pero ganarse su confianza se consigue con cariño, un toque de paciencia ¡y golosinas! ¡No pueden faltar las golosinas! Es imposible no mirarle y no enamorarte de sus preciosos ojazos y de esa mirada que habla tanto por sí sola, sin necesidad de mediar palabra.
Hasta hoy, nadie se ha fijado en él, a pesar de ser un cachorro y de poseer los ojitos más bonitos del mundo, con ese color tan dulce como la miel. Quizá sea por esa desconfianza inicial y es que Destello busca un adoptante especial que vea más allá de su miedo, capaz de conseguir el reto de llegar a su corazón. Quizá sea por su raza. Es irónico que una raza signifique tanto bien para unos y tanto, tanto mal para otros.
En Canarias es habitual el maltrato a los perros de caza, el más usual, el podenco canario, raza noble y resistente a la que muchas veces le toca pasar hambre y vivir encerrado en ínfimos cubículos en muy malas condiciones de higiene. Los podencos casi siempre son invisibles a la hora de las adopciones, la población en general, les ve como herramientas de trabajo, muchas veces olvidándose de que son seres vivos y unos excelentes perros de compañía. No conocemos a nadie que haya adoptado un podenco, que se arrepienta de su decisión.
En el albergue, muchos podencos siguen esperando demostrarle a quien tenga la suerte de adoptarlos, que son los perfectos perros de caSa. ¿Te animas a comprobarlo? ¿A cambiar la mentalidad de la población?
Puedes conocer a Lucero y a Destello visitando el albergue en nuestro horario de atención al público: http://www.adepaccanarias.com/contacto/
Si estás interesad@ en su adopción, consulta nuestro protocolo de adopción: http://www.adepaccanarias.com/adopcion/