11/09/2023
“ Creo que muchos de los que hemos perdido un amigo animal, tuvimos miedo de volver a abrir el corazón.
La realidad es que el corazón jamás se cierra del todo, a veces entornamos la puerta para acomodar los pedacitos que nos deja la ausencia tan presente, de esas patitas recorriendo la casa, pero el amor que nos dan es tan pero tan fuerte que su compañía en nuestros recuerdos y en nuestros sueños hace que nunca se vaya del todo.
Volver a abrirle el corazón a otro amigo es algo bastante difícil, porque no queremos volver a atravesar ese dolor que nos rompe el alma con cada partida.
Es tanto, pero tanto lo que nos dan, que sentimos que los traicionaremos si alguien ocupa su lugar.Pero la verdad, es que nadie jamás ocupa el lugar de aquellos que partieron antes, porque ninguno de estos amores es reemplazable, cada uno de ellos tienen un lugar guardado para siempre en nuestra alma, y pienso que desde donde estén desean que volvamos a recibir este amor tan incondicional y que nos animemos a volver a darlo.
Volver a abrir el corazón es abrirle la puerta a un nuevo amor, distinto, con su mirada única y su manera de ser tan peculiar.
Volver a abrirle el corazón es hacerle honor a todos los regalos que nos dieron su presencia.
Volver a abrirle el corazón es desplegar un cartel de bienvenida a sentimientos nuevos.
Volver a abrir el corazón no es fácil, y a todos nos lleva nuestro tiempo, pero una vez que damos ese paso un universo entero se cuela para abrigarnos el alma y nos hace sentir inmensamente agradecidos.
Y, si no podemos hacerlo en esta vida, porque duele mucho, seguro será en la próxima, porque ellos siempre nos esperan.
Abrirles el corazón, nos hace menos humanos, y por suerte, más animales.”