29/07/2026
Este, el naranja, era tu gato.
Aquel día lo trajiste en un transportín porque era un gato callejero y querías que te ayudara a esterilizarlo. Esa misma noche, el gato se asustó. El transportín no debía de estar bien cerrado y consiguió escaparse.
Durante meses te llamé para decirte que tu gato seguía en el hipódromo. Te pedí una y otra vez que vinieras a buscarlo porque, quizá al oír tu voz, se acercaría a la jaula y podríamos capturarlo. Pero nunca viniste.
Creo recordar que solo apareciste una noche. Dijiste que “hoy tiene miedo”, recogiste el transportín y nunca más supimos de ti.
Aun así, yo seguí enviándote fotos y vídeos cada vez que conseguía verlo fugazmente. Tenía muchísimo miedo y era muy difícil acercarse a él.
Meses después me llamaste para decirme que querías adoptar un gatito. Mi respuesta fue muy clara: “Tu gato sigue aquí. ¿Por qué no recuperas al tuyo? Te está esperando y sigue teniendo mucho miedo”. No obtuve ninguna respuesta.
Hoy me has vuelto a escribir para preguntarme si era normal que alguien quisiera cobrarte 165 € por adoptar un gato. Te respondí lo que pensaba y, además, te comenté que en Son Reus hay muchos gatos que necesitan un hogar. Pero antes de todo volví a decirte lo mismo: “Tu gato sigue aquí. ¿Por qué no vienes a recuperarlo?”.
Después te pedí, por favor, que no me escribieras más. Y te has ofendido.
Sinceramente, hoy estoy feliz, naranjo 3 baja a comer con sus amiguitos, de día y con gente, pero después de todos estos meses viendo cómo tu gato ha sobrevivido solo, con miedo y esperando una oportunidad para volver contigo, me resulta muy difícil entender que quieras adoptar otro animal sin haber intentado recuperar al que un día dejaste atrás.