19/06/2026
Haz ese paseo. Cocínale su comida favorita. Acurrucaos juntos en el sofá con una manta una tarde de invierno. Contrata un buen educador canino. Disfrutad de la playa, el lago o la piscina. ¡Cómprale otro juguete y unos cuantos más! Sácale fotos a cada momento. Ríete de tener las deportivas embarradas, los pantalones llenos de pelo y la casa patas arriba. Dale un par de lonchas de queso más. Hazle un álbum. Huele sus almohadillas. Hunde tu cara en su pelo esos días en los que la vida (te) pesa demasiado. Que se revuelque hasta las orejas. Felicítale por haber aprendido un truco nuevo. Dale un abrazo tan fuerte que tenga que lamerte la cara para que le sueltes. Presume de tener el mejor perro del mundo. Déjale oler las flores, aunque tengas prisa o llueva. Admira sus preciosos ojos mientras le explicas cómo te ha ido el día. Recuerda sus trastadas de cachorro con una sonrisa. Compra alfombras antideslizantes y una cama más mullida cuando le fallen las patas. Enamórate de ese morro que ahora es blanco. Busca tu reflejo en sus ojos vidriosos. Haz ese último paseo.
Porque quizá un día te pase como a mí, y no entiendas cómo, en un suspiro, han pasado 13 años entre una foto y otra.