29/04/2026
UN MODELO QUE DEJA EN EVIDENCIA A LA VALL D’ALBAIDA.
Ayer visitamos el centro de acogida de animales de L’Alcúdia, uno de los proyectos del consorcio de la Ribera junto a las mancomunidades de la Ribera Alta, Ribera Baixa y La Safor.
Lo que vimos allí no es solo un centro: es un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas cuando hay responsabilidad, gestión y respeto por los animales. Instalaciones dignas, bien pensadas, personal implicado y profesional, y una organización que demuestra que, cuando se quiere, se puede.
En estas mancomunidades se paga prácticamente lo mismo por habitante que en la Vall d’Albaida. Lo mismo.
Entonces, ¿cómo se explica la diferencia entre ese centro —moderno, cuidado y digno— y el refugio que tenemos aquí, con unas condiciones que dejan mucho que desear?
No hay excusas. No es un problema de dinero.
Es un problema de gestión, de prioridades y, sobre todo, de falta de voluntad.
Lo que vimos ayer deja en evidencia a quienes llevan años permitiendo una situación que no está a la altura en la Vall d’Albaida. Mientras en otros sitios avanzan, aquí seguimos estancados.
Nuestra enhorabuena a todas las personas que han hecho posible los centros de Tavernes y L’Alcúdia (y el tercero que ya tienen en marcha). Un reconocimiento especial a Paqui Momparler, presidenta de la Mancomunidad de la Ribera, por impulsar un modelo que demuestra que otra manera de hacer las cosas es posible, y a la directora de los 3 centros, Miriam Soñes, que ha hecho factible este proyecto y ayer nos resolvió todas las dudas con cercanía, transparencia y compromiso. Personas así son las que convierten las buenas ideas en realidades.
Sois el ejemplo a seguir.
Y a la Vall d’Albaida: basta ya de mirar hacia otro lado.
Dejen de justificar lo injustificable y empiecen a trabajar de verdad.
Porque sí, se puede. Y ayer vimos que es una realidad.