09/03/2018
Afortunadamente, estamos teniendo un inicio de primavera muy lluvioso. Si entre borrasca y borrasca aparecen claros y comienzan a calentar los rayos de sol, en zonas donde haya pinos pueden verse hileras de orugas. Es probable que se trate de la oruga del pino o procesionaria. En estos primeros días de marzo de 2018 ya hemos atendido varios casos de intoxicación por contacto con estos insectos lepidópteros.
Es importante conocer su ciclo biológico para entender cuándo existe peligro de contacto. Al final del verano, las mariposas adultas construyen nidos con forma de bolsones en las copas de los pinos, donde se realiza la puesta de huevos. El momento fundamental del ciclo es durante el inicio de la primavera ya que, con la subida ligera de la temperatura, se estimula el “reflejo de enterramiento”. Todas las orugas migran en procesión guiadas por una hembra que teje un hilo conductor. El destino es un sitio ideal para enterrarse y formar las crisálidas, que saldrán al final del verano siguiente como mariposas. Epidemiológicamente, el momento más peligroso es la procesión para el enterramiento, único momento en el cual las orugas se encuentran en el suelo.
El contacto de este insecto con la piel o la boca del perro desencadena una dermatitis urticante e inflamación de las mucosas afectadas. La mayoría de los casos que atendemos se tratan de cachorros o perros adultos jóvenes, a los que les llama mucho la atención una hilera de insectos de colores llamativos. La mejor medida contra esta intoxicación por contacto es la prevención evitando las condiciones de exposición.
Es el contacto con los pelos de la oruga, que al romperse provocan la liberación de histamina, lo que desarrolla la reacción de hipersensibilidad. Esto es importante, porque no es necesario contacto directo con la oruga, el contacto con nidos caídos o la diseminación de restos de nidos con el viento son suficientes para desencadenar la reacción.
La sintomatología que desarrollan los animales suele ser nerviosismo, actos de deglución rápidos, se tocan la boca con las patas, hipersalivación… En pocos minutos desarrolla glositis (inflamación de la lengua que puede ser muy evidente y observarse áreas o punteado de color oscuro), estomatitis, incapacidad de cerrar la boca, edema facial, vómitos. Las consecuencias de esta intoxicación dependen del grado de contacto y de la rapidez con que se instaure el tratamiento. Los casos en los que el animal ha tragado la oruga pueden ser fatales. Otras partes del cuerpo pueden verse afectadas: pododermatitis si el contacto ha sido con las patas o conjuntivitis y úlcera corneal si los pelos de la oruga pueden haber entrado en contacto con los ojos.
Si sospechamos que nuestro perro puede haber tenido contacto con procesionaria es importante la atención veterinaria inmediata. Mientras tanto, una buena medida será lavar la zona afectada con agua tibia, sin frotar.
Feliz primavera.