12/05/2026
🙏❤️
Un acto de Amor:
Han pasado quince años desde que abrimos nuestro centro. Han sido muchas las mascotas que hemos guiado en el trayecto de sus vidas, salud, comportamiento y relaciones sociales muy estrechas en consulta.
Desde cachorritos tiernos y adorables, jovencitos revoltosos e inmaduros revoltosos, adultos estables y seguros con personalidades bien definidas, maduros sociables sumisos o alegres dominantes y viejitos dependientes absolutos de sus dueños o resueltos cabezotas independientes.
Dejándome atrás infinidad de personajes con su personalidad diferente y definida, me centro en el último estadio de la vida de un perro o de un gato, pero sin olvidarme de todos aquellos que han sufrido un percance repentino e inesperado en etapas de juventud o madurez y que han dejado un destrozo emocional en las vidas de sus dueños y una tristeza infinita en las nuestras propias, como personas sensibles que somos además de veterinarios.
Para todos mis propietarios de mascotas va dirigido este pensamiento.
En nuestros recuerdos permanecerá, de por vida, las alegrías dadas a cambio de todo. Los momentos felices y a veces jocosos que nos dieron en distintos momentos. La preocupación diaria de darles todo lo mejor en las circunstancias que fueran, muchas veces apretando el cinturón por crisis económicas, momentos de crisis personales o caóticas situaciones diversas.
Llegado el momento, todos hemos tomado decisiones dolorosas por el propio bien de nuestras mascotas.
Dolor y sufrimiento no acompañan a la dignidad de los pequeños peludos de la casa y es por eso que hoy, aquí sentada, hago la reflexión de que la eutanasia, el recibimiento de la muerte dulce y guiada, debería de ser vista como UN ACTO DE AMOR. Para todos es difícil tomar la decisión, a veces meditada y a veces precipitada, pero finalmente, dejamos atrás lo terrible para, con el tiempo, crear un camino de paz en nuestros corazones.
La pérdida de una compañía entrañable, la pérdida de un ser tan querido, la pérdida que nos genera tanto sufrimiento, al final debe llenarnos de sosiego, porque por amor permitimos la fuga hacia lo desconocido en el descanso final.
Desde mi corazón y para todos los que de alguna manera se hayan sentido en este momento identificados conmigo.