03/07/2026
Durante mucho tiempo, probablemente por desinformación, algunas personas han visto las colonias felinas urbanas como “el problema”.
Y, con ellas, también han señalado a quienes las cuidan.
Pero la realidad es justo la contraria.
Las personas voluntarias que gestionan colonias felinas urbanas no crean el problema: ayudan a contenerlo, ordenarlo y reducirlo.
Porque el origen no está en quien alimenta, controla, esteriliza, vigila y acompaña.
El origen está en el abandono, en la cría sin control y en la tenencia irresponsable.
Una colonia gestionada con método CER no es una solución perfecta, pero sí es la forma más ética, eficaz y respaldada científicamente para evitar que la población crezca, reducir conflictos vecinales y proteger mejor también a la fauna autóctona.
Los gatos no son el villano de esta historia.
Y las gestoras y gestores, mucho menos.
Son parte de la solución de un problema que otros han creado.
Antes de señalar, informémonos.
Antes de juzgar, entendamos.
Y antes de mirar hacia otro lado, recordemos que la convivencia también se gestiona.