04/05/2016
CUANDO LOS LADRIDOS DEL PERRO SE CONVIERTEN EN UN PROBLEMA
El ladrido forma parte del repertorio normal de comunicación del perro, en el que, a diferencia de otros cánidos, como el lobo, está perfectamente establecido. Se desconoce si esta prevalencia es el resultado de una selección premeditada o un producto de la domesticación, pero sí está consensuado que el ladrido tiene diferentes funciones según las circunstancias, ya que puede formar parte del juego, suponer una amenaza o una señal de aviso.
En caso de que nuestro perro ladre en exceso, lo importante es determinar cuál es la causa que lo produce. Lo que debemos dejar en manos de un profesional. Lo primero es descartar que tenga una causa somática, es decir, que el perro tenga algún trastorno que esté produciendo dolor o malestar, como alguna enfermedad infecciosa, endocrina o metabólica, que curiosamente pueden promover que el perro ladre de manera anormal.
Si el veterinario descarta la presencia de algún trastorno somático que esté causando los ladridos molestos, la otra posibilidad es que sean signo de un problema de conducta complejo, como ansiedad por separación, agresividad por miedo o territorialidad, comportamientos compulsivos o síndrome de disfunción cognitiva.
Quizá por ser un elemento de comunicación canina, el ladrido puede ser utilizado por el perro para llamar la atención y convertirse en todo un problema para el propietario. A este respecto, debemos ser conscientes de que muchos propietarios desarrollan involuntariamente este comportamiento en su perro, ya que el simple hecho de chistarle cuando ladra puede suponer que le prestemos la atención que está buscando.
Otra causa común por la que el perro ladra en exceso es una reacción intensa ante ruidos y estímulos cercanos a su territorio.
Para distinguir estas dos conductas, lo primero a tener en cuenta es que el ladrido para llamar la atención solo aparece en presencia del propietario, ya que es su atención la que reclama el perro. Ante este comportamiento, nunca debemos prestarle atención, sino esperar a que deje de ladrar para hacerle saber que ha conseguido su propósito, con el fin de que vaya aprendiendo que solo consigue nuestra atención cuando deja de ladrar.
En cuanto al ladrido por excitación, que también es llamado ladrido de alarma, lo motiva la cercanía o proximidad de estímulos al territorio del perro, en presencia o no de su propietario. Lo curioso y distintivo de este comportamiento es que el perro deja de ladrar cuando el estímulo, sea una persona u otro perro, entra en su territorio.
Por su gran frecuencia debemos hablar de la ansiedad por separación, que se distingue porque el perro ladra solo en ausencia del propietario. Como para otros trastornos del comportamiento que producen ladridos, es mejor que dejemos su diagnóstico y tratamiento a un experto en conducta animal. De lo contrario, podemos agravar el problema involuntariamente.
Royal Canin.